Preguntas / Respuestas

¿Cuál es el papel de un psicólogo-psicoterapeuta?

Se podría definir al psicólogo-psicoterapeuta como una persona con un conocimiento teórico profundo y un entrenamiento en las habilidades terapéuticas facilitadoras, lo cual permite conocer y entender los factores desencadenantes, mantenedores y diferentes formas de intervención apropiadas para los estados de sufrimiento, confusión, malestar, necesidad de ser más feliz y auténtico… en los que puede encontrarse una persona en diferentes momentos o etapas de la vida (en aquellos casos con sintomatología muy grave, se recomendaría la valoración de un psiquiatra).

 

¿Cuándo son recomendables las sesiones?

Esto realmente sería algo muy personal, pero aún así podríamos decir que normalmente se acude en busca de mitigar o reducir nuestro malestar, conocernos más profundamente y desarrollarnos personalmente, también en momentos de crisis con el objetivo de volver a encontrar cierto equilibrio en nuestra vida y salir fortalecidos o poder vivirlo de una forma constructiva. 

Realmente, por lo tanto, podemos decir que  la psicoterapia no sólo es útil para “evitar estar mal”, sino que a su vez permite que nuestra conciencia se expanda y que se despliegue así el potencial de nuestros recursos personales.

La psicoterapia también se adapta a aquellos que vienen buscando vivir más conscientemente y más auténticamente, mejorando así nuestra calidad de vida.

¿Qué me va a aportar la terapia?

El espacio terapéutico suele convertirse en un espacio de seguridad propio de la persona, basado en una relación de no juicio y de escucha en la que se vea favorecido el autoconocimiento interior.

Puede favorecer la ampliación de  la perspectiva con la que te miras a ti mismo y al mundo, ir identificando las heridas que han quedado pendientes por escuchar y acoger a lo largo de tu vida, dando así un sentido constructivo a tu biografía.

También puede favorecer la activación de recursos y potenciales dormidos, como trabajar estrategias para la gestión emocional.

¿Cómo decidirme por un terapeuta?

Esta es una cuestión de afinidad personal que depende también de las necesidades y expectativas de la persona.

Hay terapeutas con diferentes bagajes y estilos, es recomendable leer, contactar para resolver dudas y esperar a la primera entrevista para tener un contacto personal y poder darse cuenta de si te sientes cómodo y  si el estilo del profesional encaja contigo.

¿Cómo serán las sesiones?

Las sesiones se prefijan a una hora, normalmente al comienzo una vez por semana aunque dependiendo de la situación y la evolución, puede ser quincenal o mensualmente.

Cada sesión tendrá una duración de una hora con el precio acordado, para generar un compromiso, seriedad y condiciones de seguridad.

El clima siempre es de respeto, no juicio, apertura y confidencialidad, aunque el terapeuta acompañe y ayude a profundizar, es la persona la que va andando en su propio proceso.

Las sesiones son en definitiva un espacio de protección, de seguridad y calma, en el que se facilita el proceso de autodescubrimiento e integración personal.

¿Cuánto va a alargarse mi terapia?

Esto dependerá de diferentes factores, entre ellos, la demanda de la persona, el interés por indagar y profundizar, la cronificación de ciertos estilos cognitivos y comportamentales, así como la conexión que se dé entre el terapeuta y la persona que acude a las sesiones que trabajarán como equipo. Lo más relevante, a parte de la necesidad de la persona, es si su interés realmente es por una terapia más superficial o profunda.

Si la persona viene demandando pocas sesiones y desea una terapia de paliar síntomas porque cree que es lo que necesita, puede que decida venir pocas sesiones y que encuentre resultados favorables. Por otro lado, es importante saber que realmente a largo plazo lo más efectivo no es quedarnos únicamente en mejorar los síntomas, sino más bien hacer un proceso de integración vital y autodescubrimiento profundo aunque esto requiera de cierta implicación por parte de la persona.

Por lo tanto, la duración de la terapia dependerá de la persona, su situación, su momento, y su implicación en profundizar.

¿De qué depende el resultado del proceso?

Normalmente, lo más fundamental y la base sobre la que se articula la terapia es la relación y vinculación que se dé entre el terapeuta y la persona que acude. Seguidamente vendría la comprensión, trabajo en equipo, e implicación por parte del paciente en su proceso.

Las primeras sesiones son las más decisivas para labrar la tierra de la terapia como proceso, ya que son donde la persona plantea su demanda y se abre por primera vez y es donde comienzan a crearse los primeros lazos de base entre ambos, necesarios para poder desarrollar el proceso terapéutico.

¿Qué cambios puedo encontrar en mi vida con estas sesiones?

“Todos queramos o no, llevamos una mochila a la espalda, la mochila de nuestra vida. El darnos cuenta de que la llevamos, sentirla, identificarla, notar su peso… poder ordenarla, quedarnos con lo imprescindible, propio y los aprendizajes que nos ayuden en el camino… nos hará sentirnos liberados, como renacidos y viviendo desde otro lugar.”

El conocerme mejor, escuchar más mis emociones y darme cuenta de cómo lo que he vivido me ha afectado e integrarlo y liberarme de mucha carga; me ayudará a tener una vida más auténtica y sana. Podremos conectar con nuestros recursos personales y desplegar nuestro potencial, así como liberarnos de mucha carga vital que se expresa en pautas de comportamiento, tendencias emocionales y cognitivas.

Los cambios se experimentan gradualmente, cuando valoramos el antes y después la diferencia cualitativa tiende a ser importante. Podemos percibirlo y notarlo en nuestra relación con nosotros mismos, con el mundo y los demás.

El proceso terapéutico, por lo tanto, se trataría de un renacer o de un resituarnos.