Comprendiendo al Ché Guevara

Cuando pensamos en el Ché Guevara como un icono, lo asociamos a una imagen de libertad, coraje, valentía y determinación, de entrega de su vida por un propósito mayor: la creación de un supuesto mundo más justo y equilibrado para todos, para que viviéramos en una supuesta hermandad y armonía, todos en igualdad de dignidad y liberados de las cadenas del imperialismo capitalista que nos hace convertirnos en bestias egoístas y que someten a las clases obreras y más desfavorecidas. Por otro lado, en toda historia existe una mirada paralela como es el hecho de que en su personalidad se encontrara cierta intransigencia, despotismo, búsqueda de protagonismo y sobre todo, cierto radicalismo e imposición de un sueño a la fuerza y a veces poniendo en riesgo la dignidad de aquellos que no entraran en esa profecía del paraíso y que supusieran un obstáculo.

Sin duda Ernesto fue un gran romántico, enamorado de su sueño, lo cuál era su sentido de vida que alimentaba su pasión y entrega a esta guerra por la paz y la liberación. Quiso vivir su propia búsqueda de la armonía y la paz, incluyendo al mundo entero; su sueño y ambición era de generar una revolución internacional. La cara y la cruz del Ché Guevara se reflejan en: por un lado su victoria como persona que entiende la libertad como algo que hay que conquistar, y la cruz se refleja en que fuese a cualquier precio, nos encontramos por tanto ante su misma luz y su misma sombra por igual.

Realmente su vida y carácter, están influenciados por su trayectoria vital y momento histórico donde le tocó vivir. Por un lado, su paso por este mundo ha dejado un suspiro de esperanza por sus motivaciones humanistas y libertarias; por otro lado, también deja consigo la frustración de su asesinato y la oscuridad que a su vez escondía su forma de lucha frente al opresor: vida o muerte: libertad u opresión: acabar con el enemigo por mis valores. Es por ello que el Ché nos inspira, nos alienta a continuar y batallar, pero también nos asusta por esta sombra u oscuridad que realmente todos arrastramos latente y que puede llevarnos a actuar de formas no éticas por supuestas motivaciones transformadoras.

Este texto no pretende resolver esta cara y cruz de la figura del Ché Guevara, sino más bien rescatar su figura también en el ámbito de su vivir diario en los primeros años antes de convertirse en un icono; también ver qué aspectos de su vida nos pueden servir de inspiración para integrar o para cuestionar y replantearnos.

Más allá de su figura política, queremos profundizar en su vida personal: en sus sueños, aspiraciones, dificultades y retos -así como en sus influencias tempranas.

La unión amorosa entre sus padres, de clase alta, progresistas e intelectuales, lleva al embarazo de su madre sin estar por aquel entonces casada. Lo cuál lleva a la transmisión de cierto mensaje de peligro y miedo a ”no ser respetado” hacia el bebé, cierta paranoia y angustia es vivida por la madre y quizá transmitida al bebé. Este hecho quizá puede haber marcado su necesidad de reconocimiento futura y su necesidad de luchar por el respeto, aunque fuese una influencia hipotética y quizá algo sutil.

Sus padres se casan y él nace unos meses antes de lo previsto, según lo oficial, por lo que consiguen retenerle sin registrarlo y fingen que nace un mes más tarde. Su fecha real de nacimiento es el 14 de mayo de 1928. Su nombre completo figura como Ernesto Guevara de la Serna, aunque para diferenciarlo de su padre le llamaban ”Ernestito”, y su nombre de infancia fue ”Teté”.

Es el primer hijo varón, con lo que ello conlleva de la presión de marcar el camino para los siguientes, necesitar destacar y mantener su status en la jerarquía natural familiar. Aún así, es educado con cierta flexibilidad y libertad -siendo bastante estimulado y potenciado en muchos sentidos.

De hecho, a edad más avanzada sus primeras relaciones íntimas de carácter sexual son con la asistenta africana de una familia amiga; hecho que de alguna forma puede haber impactado en su psique, generándole menos prejuicios y discriminación hacia personas de otras clases sociales, razas y etnias.

Sus primeros años los viven en un lugar en contacto con la naturaleza, este hecho está demostrado que favorece la sensibilidad, creatividad y seguridad en sí mismo por captar una sensación de seguridad en el mundo por parte de estas personas. Cuenta con niñera de otra etnia inicialmente, lo que puede favorecer su vinculación temprana y natural a esta idea del hombre internacional y la hermandad más allá de clases sociales.

 

También muy pequeño sufre de fuertes ataques de asma. Lo que le conduce a no poder ir a la escuela y ser enseñado en casa hasta los 8 años de edad. Su madre le enseña. Este hecho comienza a moldear su personalidad, llevándole a desarrollar una capacidad crucial de resiliencia y a ver la vida como un reto en sí misma -la cuál interesa enfrentar y superar.

También esta circunstancia de padecer crisis fuertes de asma y tener que permanecer en casa quieto bastante tiempo, favorece su interés y disfrute con la lectura desde edad temprana; lo que le conduce a desarrollar cierta capacidad de ensoñación, romanticismo y evasión de la realidad hacia otros mundos por descubrir y posibles paraísos utópicos por alcanzar -hecho muy marcado en su trayectoria vital.

Ernestito suele leer libros de aventura en su infancia -Las luchas de Sandokán, Los viajes extraordinarios de Julio Verne, Cuentos de los mares del sur de Stevenson…- y luego de filosofía, política y poesía entre otros; como por ejemplo: los poetas Baudelaire, Neruda y Greiff, filósofos existencialistas como Sartre, Kafka, Camus…

A pesar de ello, sí contaba con buenas amistades y solía realizar actividades junto a otros chavales; aunque sí se mostraba con una actitud reaccionaria, en ciertas peleas de críos y a la hora de expresar sus opiniones. Quizá la cierta sensación de invalidez que le hacía sentir el asma, le requería desarrollar esta actitud protectora y de defensa, para proteger y salvaguardar su autoestima.

Su estructura familiar en general le invita a esta compadrería y hermandad propia de un futuro rebelde marxista. Su familia como decíamos contrataba como cuidadora a una niñera de otra etnia o clase social, y se la trataba como a una más. También contaban con buenas amistades e intercambio social abierto; por aquel entonces había refugiados de la guerra civil española que ellos ayudaban y se posicionaban a su favor.

Este era un ambiente propicio para plantar la semilla del futuro revolucionario: intelectualismo, implicación real con refugiados políticos, necesidad de ganarse un respeto como figura del primogénito, unido a tener que compensar cierta debilidad por el asma lo que le conducía a mostrarse decidido y desafiante.

 

Otro hecho importante en su psiquismo en lo referente a su familia, fueron los variados cambios de domicilio llevados a cabo, por ver si algún clima favorecía su recuperación del asma. Esta vivencia -de no echar realmente raíces en un lugar físico aunque sí emocional- puede haber favorecido su tendencia y facilidad para viajar, y tener cierta comunión hacia la vida algo nómada. Esta vivencia del cambio frecuente de domicilio, también pudo ir modulando su facilidad y disposición futura hacia: ser un ciudadano del mundo, tener un proyecto internacional y sentirse con recursos actitudinales para ir de un lado a otro; puede que su psiquismo se volviese por este hecho más abierto, dispuesto al movimiento y continuo aprendizaje, a la acomodación a nuevos lugares y contextos.

 

Su decisión de estudiar medicina puede haberse facilitado por el hecho de haberse sensibilizado por su propio encuentro directo con la enfermedad del asma, y la experiencia en primera persona de como la salud es fundamental y vale la pena luchar por ella. También la muerte de su abuela y sus dolores, justo en el momento en que él decide comenzar esta carrera puede haber influenciado quizá su camino, por esta desesperación y pesar de como la falta de salud nos arrebata a los más queridos; hecho que pudo haberle afectado directamente en esta decisión.

 

Decide realizar más tarde un viaje de autoconocimiento recorriendo buena parte de los pueblos y territorios latinoamericanos en motocicleta, este hecho favorece su sensibilización con la pobreza y las condiciones de sometimiento que viven gran parte de las comunidades. Su romanticismo intelectual, y su titulación de médico le conducen a ir viajando en un proyecto de pacificación y liberación de los pueblos. Que gradualmente va tendiendo más hacia una revolución mediante la guerrilla, llamando a su escopeta vendetta: libertad. Y partiendo de la idea de que sólo a través del enfrentamiento se puede ganar al opresor, en este caso según su punto de vista al imperialismo americano que subyugaba a los campesinos y pobres por aquel entonces.

Su sueño libertario le convirtió en un héroe del pueblo, y en un gran temido para los opresores que finalmente le fusilaron en Bolivia, noticia que se conoce el 10 de octubre de 1927.

Sus seres queridos logran 30 años después encontrar su cuerpo y se realiza un mausoleo como homenaje a su vida y espíritu en Santa Clara.

Su vida es una vida de romanticismo extremo con sus ideales, y de radicalismo e imposición de su verdad arrasando con cualquier obstáculo a su paso. La cara y la cruz, la luz y la sombra, el ángel y el demonio -que en todos habita- pero que en su caso por su capacidad de lucha le llevó a alcanzar niveles insospechados para un hombre terrenal; convirtiéndose en un símbolo de la revolución y la lucha en guerrilla por su idea de libertad.

 

Canción:  Memoria Ernesto Guevara: pincha y escúchala!

 

 

Texto sobre Mentes Brillantes: Comprendiendo al Ché Guevara

Ana Martín Esparza

Psicóloga Humanista-Transpersonal

Sesiones presenciales en Madrid y Online