Comprendiendo a Picasso

“Todo lo que puede ser imaginado es real”comenzamos introduciéndonos en el mundo del artista con esta bella frase de Pablo Picasso. En esta entrada del blog, indagaremos sobre la vida y obra de una ¨mente brillante¨ como es Pablo Picasso. Consideraremos desde una perspectiva también psicológica quién fue y rastrearemos sus huellas; para procurar que sigan inspirándonos y rescatar las enseñanzas para la vida que nos aporta esta estrella del arte en el transcurso por nuestra Tierra.

Video sobre Picasso:

Cronología de su vida:

1881 Nace en Málaga.
1895 Se traslada con su familia a Barcelona.
1898 Primera exposición individual en Els Quatre Gats, en Barcelona.
1900 Primer viaje a París.
1901 Inicia el período azul, denominado así por el predominio de los tonos azules y caracterizado por su temática de signo pesimista: la miseria humana y la marginación se representan con figuras ligeramente alargadas.
1904 Se instala definitivamente en París. Inicia el período rosa, más vital, en que predomina la temática cirquense.
1907 Pinta Les demoiselles d’Avignon, de tan revolucionaria concepción que el cuadro es rechazado incluso por pintores y críticos vanguardistas.
1908 Primeros cuadros cubistas.
1912 Primeros Papiers collés o collages.
1925 Aunque nunca se adhirió al Movimiento surrealista, se advierten los primeros indicios de la influencia de esta corriente en sus obras.
1931 Trabaja en sus primeras esculturas.
1937 Pinta el Guernica, mural inspirado en el bombardeo de esta ciudad vasca, para cuya realización esbozó más de 60 croquis preparatorios.
1944 Se afilia al Partido Comunista Francés.
1946 Comienza una etapa dedicada a la cerámica.
1958 Pinta el mural La caída de Ícaro para el edificio de la Unesco, en París.
1961 Se instala en Mougins.
1973 Muere en Mougins.

 

Bautizado como Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad –tal y como consta en su acta de nacimiento-, lo primero que dibujó fueron espirales. Así lo expresan los testimonios más remotos, un recuerdo transmitido a sus biógrafos “de viva voz”. En esa Plaza de la Merced, frente a la que vivió hasta los tres años, esbozó sus primeros dibujos. Unas espirales que recreaba también en las dedicatorias a los amigos en sus últimos años.

El pintor español nacido en Málaga el 25 de octubre de 1881 se enmarca como uno de los creadores, junto a Georges Braque y Juan Gris, del movimiento cubista. Sin duda, uno de los artistas más reconocidos de la historia que participó en una gran cantidad de movimientos artísticos que se propagaron por todo el mundo ejerciendo una gran influencia en los grandes artistas de la época. Un auténtico genio.

Figura excepcional como artista y como hombre, Picasso fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida. Famoso desde la juventud, admirado y solicitado por los célebres y poderosos, fue esencialmente un español sencillo, saludable y generoso, dotado de una formidable capacidad de trabajo, enamorado de los barrios bohemios de París, del sol del Mediterráneo, de los toros, de la gente sencilla y de las mujeres hermosas, afición que cultivó sin desmayo.

 


En el ámbito político, Pablo Ruiz Picasso era un profundo pacifista de índole comunista. Nombrado miembro de honor del Partido Comunista Francés, el artista español siempre se mostró contrario a la dictadura franquista. Una forma de gobierno que criticó en numerosas ocasiones, tanto públicamente como por medio de sus obras. El impacto de la Guerra Civil hizo aumentar su compromiso político posicionándose a favor del bando republicano y creando una de las obras más conocidas del mundo: Guernica.

Un lienzo en el que el pintor malagueño utilizó una temática social representando fielmente el bombardeo que sufrió la población de Guernica durante la Guerra Civil Española (1937). Una obra en la que la utilización de la escala de grises es la protagonista y que se convirtió en todo un símbolo contra la represión y la violencia.

 

La malagueña Plaza de la Merced vio nacer a Pablo Ruiz Picasso en 1881. Ya desde ese momento comenzó a gestarse su obra, o mejor dicho, sus influencias. Entre las más importantes está la que ejerció su padre y catedrático de Bellas Artes, José Ruiz Blasco. A pesar de que abandonó Málaga muy joven, sus más cercanos destacan la excepcional memoria óptica de Picasso, que recreó sus experiencias vitales en sus obras, según refleja la publicación Picasso de Málaga, editada por el museo con motivo de la exposición. Las temáticas de sus dibujos y pinturas que más conoce el público tienen mucho que ver con su niñez, como son las figuras femeninas y el toreo.

La presencia femenina y los toros en Picasso:

Las mujeres fueron una parte muy importante de su infancia y creció entre sus referentes pictóricos. La muestra recoge los recuerdos sobre sus dos hermanas, su madre, su abuela y sus tías Eladia y Heliodora. Con todas ellas (y con su padre) vivió cinco años.

El interés por la tauromaquia de Pablo Picasso procede también de su niñez y de interiorizar la trascendencia de las corridas de los grandes toreros de entonces en la plaza de La Malagueta. Todo aquello quedó retenido en su memoria y se convirtió, según indican sus biógrafos, en “una persistente obsesión y frustración” a lo largo de su carrera como artista.

La influencia paterna en Picasso:

Picasso fue hijo de pintor y vivió rodeado de pintores.

La influencia en Picasso de la pintura de su padre y otros artistas: “Fue un niño que había mamado esto desde muy pequeño, con una visión muy clásica del oficio que viene casi del siglo XVIII y, al mismo tiempo, con ganas de romper los moldes”.

Los orígenes de Pablo Picasso:

Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego por su segundo apellido, nació el 25 de octubre de 1881, en el n.º 36 de la plaza de la Merced de Málaga, como primogénito del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López.

El padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba.

Pablo, Diego, José, Francisco de Paula, Juan Nepomuceno, María de los Remedios, Crispín, Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Estos son los nombres que recibe el hijo del profesor de dibujo y pintor José Ruiz Blasco y de doña María Picasso López.

Su tío Salvador fue el médico que lo trajo al mundo. “En el momento del alumbramiento se supuso de Picasso que había nacido muerto, hasta que su tío le lanzó a la cara humo del puro que estaba fumando”, relata Josep Palau Y Fabre .En homenaje a su otro tío Pablo, canónigo de la catedral muerto hacía tres años, recibió su primer nombre de pila.

Tuvo dos hermanas: Lola y Concepción. Dos primas, su abuela Inés y dos tías que, sumadas a la madre y a la criada, formaban un grupo femenino poderoso en el hogar de los Ruiz. Vivían modestamente de los dos sueldos que el padre aportaba como profesor de dibujo y conservador del museo provincial. La familia decidió mudarse a La Coruña por la precariedad económica que padecía, Picasso tenía diez años y permanecen allí hasta los trece años y medio del mismo, en que van a vivir a Barcelona.

Nos dice Palau I Fabre: “La infancia de Picasso estuvo profundamente condicionada por el estado psicológico de su padre.’’ Este, que cuenta cincuenta y cuatro años en aquel momento (el de su primer traslado), se siente derrotado por la vida. Tal vez habría deseado ser un gran pintor y es un simple profesor de dibujo y un pintor académico muy mediano. Tiene que sostener un hogar con muchas bocas que alimentar. Está a menudo enfermo.

Lo cierto es que un buen día don José, que permitía terminar sus cuadros de palomas a su hijo, -tema al que era aficionado- entregó a éste, a fines de 1894 o a principio de 1895, su paleta, sus pinturas y pinceles y no volvió a pintar más.

Pablo tenía trece años”. Picasso relata así a Geneviève Laporte este acto del padre: “Un día mi padre me dió su paleta y sus pinceles. De momento, no entendía por qué. Yo era muy joven. Me alegré y basta… Mucho después comprendí todo el alcance de su gesto.”

Era un gesto propiciatorio en tanto acto de reconocimiento al genio del hijo, al mismo tiempo conflictivo, puesto que era la aceptación del fracaso de su sueño personal como pintor. Es un padre que delega en el hijo el logro de su deseo. No es lo mismo compartir por amor el objeto del deseo: mirada, pintura, querer que su hijo continúe lo que él comenzó, a fijar la mirada, quizá plena de expectativas en el hijo.

Convergen también en Picasso los deseos y esperanzas de plenitud materna. Ninguno de los padres remite al otro de la pareja. Las miradas están puestas sobre él y Picasso queda atrapado en ésta ilusión de completud y goce de los padres. Goce entonces del Otro, no de él por ahora. En La Coruña Picasso conoce el primer amor y también la muerte. Su hermana Concepción muere de difteria a los ocho años cuando Pablo tenía trece (edad clave para él).

 

A partir de los quince años comienza a vivir y a viajar solo independizándose de la familia, aunque no en el aspecto económico.

“Su padre, afecto a un concepto de pintor próximo a la corte, a la curia o al Estado, concibe al artista ganando medallas, recibiendo encargos oficiales o trabajando como copista de museo”. El ideal del padre era el “pintor de pintores”, Velázquez.

Allí donde el deseo del padre lo lleva a pintar palomas, hay un sueño del adolescente, sueño que se repite una y otra vez provocándole intranquilidad y temor: sueña que es un águila en pleno vuelo. Palomas el padre, águila el hijo. En Picasso hay fuerte marca de un padre débil, fallido en su función, que fracasa al ceder en su deseo y fija al hijo a “hacer” lo que él declina en el campo de la mirada, de la pintura.

Lacan llama a ésto père-version, porque indica el aspecto perverso del amor del padre. Por homofonía en francés y castellano: perversión, esa especial manera del padre real que en vez de remitirse a su pareja y a él mismo para el logro de su goce, exige del hijo, bajo la forma de un inconsciente mandato superyoico, que este se lo brinde, que sea su objeto.

En el tercer tiempo del Edipo descripto por Lacan el amor al padre hace que el hijo varón se identifique con él y tome sus emblemas como propios. Esta identificación al padre es desencadenante del final del Complejo de Edipo y le permite devenir el padre.

Tomamos entonces ahora la versión del hijo hacia el padre. El artista es tal si va más allá que el padre. Esto nada tiene que ver con el valor estético de su obra o su éxito. Sólo con suplir la función paterna, saber-hacerse, nominarse y lograr o intentar al menos el reconocimiento cultural y de sus semejantes con la muestra de lo producido.

Esto se juega a nivel estructural: en lo simbólico a nivel de sus marcas significantes, en lo real de su capacidad creadora original puesta en acto en el objeto que crea, en el despliegue imaginario, fantasmático y en su nombre propio. No sólo debe matar al padre (simbolizado por todo el mundo del arte que le precedió y del cual recibió sus marcas) sino que la travesía hasta sus orígenes atravesando sus sombras, darán la dimensión de originalidad y de verdad a su trabajo.

La versión hacia el padre en el artista toma el carácter de subversión simbólica, de revolución con el arte de su época, con las normas y cánones plásticos existentes y en la instauración de su propia estructura. Al crear, subvierte supliendo la función paterna y limita el goce del Otro.

 

La creatividad implica la destrucción de lo establecido en el campo del Otro (Picasso es la pintura moderna en oposición al academicismo) para crear a partir del vacío. Se intenta crear desde el vacío puesto que se intenta perder y destruír todo: el objeto y las leyes del arte y esto se repite con cada obra.

Picasso dice: “Estoy lleno de contradicciones…al tiempo que me gusta lo que me pertenece, ¡siento unas ganas locas de destruírlo…! . Es más, lo destruye y luego hace “composiciones” plásticas nuevas.

Picasso crea desde el vacío, también creado por él. En su lucha, triunfa al lograr su propia mirada y visión del mundo. En el cubismo analítico (Braque lo acompaña) y luego en el sintético y en la abstracción, Picasso hace una ruptura del objeto, luego, a través de su creatividad “subversiva” desea pintar desde todos los puntos de vista, destruye también el concepto de que lo bello está sólo en la belleza (¿en cuál, puesto que cada época tiene sus normas sobre la misma?, logra mostrar lo “bello” de lo “feo”. Utiliza colores de bajas tonalidades en pleno período académico o hace luego cuadros monocromáticos o en blanco y negro como el “Guernica”. Rompe la continuidad de las líneas en los dibujos o realiza un dibujo completo a mano alzada. Hace estallar las formas, usa desechos para hacer esculturas o descubre la técnica del collage y del grabado en color en linoleum. Cambia la visión estética del mundo.

Hizo cosas jamás vistas.

Recordemos a Jean Dubuffet cuando destaca “…el desafío esencial a la autoridad inherente a toda obra de arte”. Es más que desafío a la autoridad, en Picasso como en todo creador es suplir, terminar en su estructura el trazo del padre casi como, cuando era niño, concluía sus cuadros de palomas.

 

Pablo Picasso es, sin duda, uno de los artistas más importantes del siglo XX. De su prolífica obra nos queda, entre muchos otros cuadros, el famoso Guernica, que representa el bombardeo a la ciudad del mismo nombre durante la Guerra Civil Española. Pero más allá de uno de los pintores más influyentes del mundo, el autor vivió y amó intensamente a lo largo de toda su vida, que no estuvo exenta de polémica. 

Picasso está considerado como uno de los mayores genios del siglo XXUn hombre famoso por su capacidad a la hora de crear verdaderas obras de arte en las que lo más importante no eran las formas o las pinceladas, sino su enorme carga social.

Picasso muere en Mougins (Francia) el 8 de abril de 1973 a los 91 años de edad.

Su nombre quedará escrito en los libros de historia como la personalidad artística más relevante del siglo XX. 

 

 

 

Texto sobre Mentes Brillantes: Comprendiendo a Pablo Picasso

Ana Martín Esparza

Psicóloga Humanista-Transpersonal

Sesiones presenciales en Madrid y Online