¿Cómo es una sesión de psicoterapia?

Una sesión dura alrededor de los 60 minutos, dependiendo del profesional. Se suele acordar preferiblemente la hora y día con tiempo, dándose importancia a la responsabilidad personal a la hora de cambiar o cancelar una cita, así como al tomarse en serio la hora de llegada y cierre. Esto ayuda a establecer la sensación de espacio seguro, definido y con valor para nosotros.

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Normalmente en la sesión se está sentado la mayor parte del tiempo, en una silla cómoda que permita el conectar y centrarse en la sesión en sí (salvo que algún ejercicio que se plantee requiera puntualmente levantarse/moverse).

El espacio de psicoterapia requiere orden, luz, temperatura agradable, alguna decoración sencilla (como puede ser plantas, cuadros…), también hay reloj para situarnos temporalmente y pañuelos/clínex para poder usar con comodidad en momentos de liberación emocional.

En una sesión el paciente/cliente es el protagonista quien dirige sus pasos y plantea: sus inquietudes, reflexiones, problemáticas… siendo el terapeuta el que le sirve de acompañante y facilitador para encontrar sentido, profundizar, clarificar o liberar aquello que va surgiendo.

Una sesión es como una “subida de marea” metafóricamente, que conlleva “marea baja” cuando la persona se retira y la sesión termina por lo que seguramente reflexionará en su día a día entre sesión-sesión y se dará cuenta de cosas trabajadas.

La siguiente sesión será como “subir la marea”…. Cada sesión es un movimiento de trabajar el darse cuenta, conocernos mejor y dotarnos de estrategias para favorecer nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y la autorregulación/manejo emocional.

Aunque la sesión se de en el presente, muchas veces el propio paciente/cliente conecta con cosas que ha vivido del pasado y las trae a la sesión, ya que tienen conexión con lo que vive o quedaron pendientes por encontrar su lugar e integrarse/liberarse.

También la persona desde la sesión en presente puede hablar de proyecciones futuras, que reflejan su estado emocional actual, deseos, esperanzas, valores y proyectos.

Cada sesión forma parte o constituye un proceso más global y gradual de darse cuenta, conocerse, integrarse, liberarse y poder crecer: siendo más auténticos como resultado y sintiéndonos cada vez más en sintonía con nuestra esencia (quienes somos de forma natural y en potencia).