Pérdida de pareja: el duelo como pérdida emocional

Cambiamos la piel…… sí, lo queramos o no estamos en continuo crecimiento y transformación, y esto puede verse reflejado en nuestras relaciones.

¿Miedo a crecer, miedo a cambiar, miedo a dejar atrás lo conocido? Es ley de vida.

Realmente a lo largo de nuestro camino nos vamos replanteando en la superficie, en la piel, esta transformación continua puede ir también puliendo y ayudarnos a que descubramos lo que somos realmente, más allá de los roles y enseñanzas que vamos adquiriendo.

La vida nos pone a prueba continuamente.

Puede que se asemeje a los ritmos de la naturaleza de la que formamos parte: todo corresponde a un ciclo de muerte y resurrección, las estaciones, el día y la noche….

La otra opción que podemos intentar sería elegir convertirnos en estatuas inmóviles, petrificadas. Este hecho puede tener un efecto más escalofriante: estar muerto en vida, sin posibilidad de nutrirte, explorar, interaccionar con el medio, aprender día a día, redescubrirte y sentir la frescura del milagro de estar vivos.

 

Ahora bien, aunque sea inevitable que estemos en continua transformación dinámica, y que necesitemos tiempo para nutrirnos y encontrarnos a nosotros mismos y escucharnos en cada etapa y momento de nuestra vida de una forma a veces diferente y especial…

Este hecho no implica que las relaciones y en concreto la relación de pareja tenga que romperse.

A veces por este efecto sí puede ser así, pero otras veces al mudar la piel la relación simplemente se transforma y resurge desde otro lugar, entrando en un nuevo ciclo y descubrimiento de la propia pareja de una forma creativa y fresca, otras veces recolocando la relación y vinculándose quizá desde una amistad o tomando distancia y protegiéndonos si llega su momento.

El soltar: lo conocido, lo anhelado, lo que hemos dado por sentado que estaría siempre… implica el enfrentarnos a un precipicio.

El precipicio del futuro incierto, el camino por andar sin rumbo definido, el volver a volar y experimentar la vida como individualidad, el mirarnos al espejo y tener que evaluar:

¿qué ha pasado? ¿por qué no ha sido ideal? ¿quién tiene la culpa? y la que nos paraliza más ¿Y SÍ……..hubiese hecho esto o aquello, Y SÍ……?

 

Algunos tips o sugerencias para estos momentos a tener en cuenta como un mapa orientativo. En el proceso psicoterapéutico se puede profundizar e indagar de una forma más óptima.

Contigo mismo : AUTOCUIDADO

-establecer rutinas

-cultivar amistades

-proponerse conectar con los estímulos del presente, pensar a corto plazo y sentir el momento presente

-premiarte, autocompasión, tiempo de calidad

-proyectar tu sueño o proyecto vital

Con respecto a integrar la relación pasada: TOMAR- AGRADECER- ACOGER LA HERIDA- APRENDER

  • para avanzar e integrar lo vivido es importante HONRAR y agradecer aquello que nos ha aportado este viaje y experiencia vital: momentos, enseñanzas, experiencias, dolorosas/felices… aquello que podamos valorar de la experiencia.
  • soltar, expresar y liberar: el dolor y la rabia por el daño o sufrimiento de la experiencia y recorrido vital.
  • crecer en el proceso: qué he aprendido o puedo aprender? qué enseñanzas me llevo? qué partes de mí y dinámicas mías me condujeron a esa situación y ahora que las hago conscientes, cómo puedo transformarme con la experiencia vista de frente?
  • visualizar mi sueño y conexión con mi corazón: después de haber vivido este viaje y conocido esta experiencia, cómo proyecto mi futuro a medio plazo y qué deseos o anhelos tengo para mi futuro hacia el horizonte?

Más allá de todo ello, es importante que asumamos la estación invernal en la que podemos naturalmente entrar, y ¿qué solemos hacer en invierno? Esta estación es en la que se requiere estar en nuestro hogar, arroparnos y tomar bebidas calientes.

Del mismo modo podemos acudir a nuestro hogar interno, permitirnos momentos de reflexión, cuidarnos, acoger nuestras rachas de tristeza, de llanto, de melancolía…

Es importante el permitirnos las dosis de tiempo para nosotros.

Redescubrir la belleza y el potencial que se esconde también en esta estación del invierno, para que como todo en la vida cuando lo integremos nos transforme. En este caso poco a poco en una nueva primavera, resurgir, comienzo de un nuevo ciclo… los ingredientes más importantes: PACIENCIA, AUTOESCUCHA Y ACOGIDA DE NUESTRO DOLOR.