Psicóloga Transpersonal Madrid

Psicóloga transpersonal en madrid, máster de psicología de la Salud y de la práctica Clínica; y Psicoterapeuta Humanista. 
Buscadora e integradora de aquellas terapias que favorezcan el desarrollo de las personas; ofreciendo sesiones presenciales en Madrid y Online.

¿Qué es la psicología Transpersonal?

La psicología transpersonal, nos considera a las Personas como seres dotados de un micro-universo interior con capacidad de trascendencia; por lo que entiende que nos constituye una parte o centro interno que nos conecta con la experiencia de la liberación y del encuentro con lo sagrado en nosotros: nuestro Ser.

Teniendo en cuenta este enfoque en una terapia integradora, se busca alinear a la persona con: su propósito, su voz interior, abriéndonos a la posibilidad de transformarnos a nosotros mismos e influir en nuestro entorno vital.

Este enfoque terapéutico no pretende convertirse en un camino entre algodones. El proceso implica mirar nuestras sombras… repasar nuestras heridas e historias vitales… Primeramente, integrar nuestra persona y así, una vez limpio el cáliz, poder conectar y experimentar la experiencia de unicidad, resonando con nuestro corazón- centro profundo- alma- intuición, quienes somos verdaderamente.

Se trata de un proceso de cuidar y rescatar lo que ya existe en origen…como emprender un viaje en busca de un diamante que todos llevamos dentro…pero que, por haberlo descuidado y no prestado el cariño que merecía, parece que no brillase, aunque realmente siempre está y ha estado.

La terapia transpersonal, por lo tanto, se trataría de un viaje de encuentro con uno mismo; de ampliación de la conciencia, de transformación personal y vital.

Los temas centrales a explorar o que suelen acontecer de forma natural suelen ser: ¿qué tiene sentido para mí?, ¿qué dolor arrastro y cómo puedo elaborarlo para transformarlo también en crecimiento, luz y amor?, ¿cómo puedo tener un camino en mi vida de más gratitud y satisfacción personales?, ¿cómo puedo encontrar amor dentro de mí para procurar transformar mi vida y poder influir en mi entorno?, ¿qué necesito y quiero… quién soy realmente..?

 

La terapia transpersonal, encuadrada en una psicoterapia, se facilita en unas sesiones profesionales en un clima de respeto, no juicio y aceptación incondicionales.

La persona es la protagonista de su proceso, el ritmo y la forma se va adaptando a ella, ya que es necesario que sea la persona la que vaya recorriendo su propio camino y el terapeuta sirva de espejo o facilitador.

Normalmente se emplea la introspección, estados meditativos y el trance hipnótico, para poder conectar con lo más profundo de uno mismo… más allá de lo que creemos, sabemos a priori, etc. Facilitándose, a través de la ampliación de conciencia, una óptima conexión con nuestra naturaleza sagrada y sabiduría interiores.

 

Está surgiendo realmente mucha demanda de este estilo de procesos personales. A pesar de que la sociedad moderna ha alcanzado un statu quo a nivel de necesidades básicas, parece que sigue habiendo un anhelo y un vacío profundo en nosotros por haber dejado de lado el cultivo interior y la búsqueda de nuestra armonía… como relevantes para nuestra salud. Parece que necesitamos salir de la Matrix, de una vida pre-programada por cánones sociales, ideas transmitidas por la publicidad y los medios de comunicación sobre cómo nuestra vida debería ser y funcionar según un supuesto ideal establecido para todos por igual.

Parece ser, que cada vez más personas comienzan a buscar como una opción ir a lo profundo para encontrar la verdadera riqueza y realización personales; integrada en una vida adaptada a nuestro ritmo de vida y necesidades actuales.

 

LA PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL. DATOS DE REVISIÓN:

– INTRODUCCIÓN:

La psicología transpersonal nació a finales de los años sesenta en los EEUU a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas (entre los que se encontraban Anthony Sutich y Abraham Maslow, fundadores de la psicología humanista, y Stan Grof y James Fadiman, entre otros) en expandir el marco de la psicología humanista más allá de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana y de la existencia (como se citó en Puente, 2009).

El principal interés de la psicología humanista trataba sobre el contenido humano. Encontramos un cambio decisivo que va desde las estrategias exclusivamente verbales de la psicoterapia tradicional, a la expresión directa de las emociones y el hincapié en la interconexión entre psique y cuerpo. Los fundadores de la psicología humanista Maslow y Sutich cada vez fueron más conscientes de que habían dejado fuera un elemento extremadamente importante: la dimensión espiritual de la vida humana, lo que se rescata en la psicología transpersonal (Grof, 2010).

Según Vaugan (como se citó en Subirana, 2005): “La salud psicológica óptima está estrechamente relacionada con todos los aspectos del desarrollo y depende, por tanto, de la integración armónica de los niveles de desarrollo físico, emocional, mental, existencial y espiritual. La salud no es una condición estática que se consiga una vez para siempre, sino un proceso dinámico de funcionamiento, satisfacción e intercambio de relaciones óptimo a todos los niveles.”

Según Almendro (como se citó en Puente, 2009) la psicología transpersonal no pretende ser otro enfoque más que sume a los ya existentes, sino que se plantea como una metaperspectiva que pretende llegar a establecer la contribución e integración de las diferentes escuelas.

– CONTEXTUALIZANDO: 

La psicología transpersonal es, entre otras aproximaciones que nos ayudan a definirla, la ciencia del ser que se interesa por el estudio de las experiencias de ampliación de la conciencia; es una ciencia que estudia los diferentes estados de conciencia además de los reconocidos comúnmente por la ciencia convencional. Esta es una característica distintiva de esta nueva orientación psicológica que la distanciaría, pero no rivalizaría, con las orientaciones anteriores (Subirana, 2005).

Es interesante aclarar el énfasis de los autores de este movimiento por integrar y complementar los conocimientos, visiones, teorías, metodologías… de las corrientes psicológicas predecesoras. La visión de la psicología transpersonal tal como indica el término es aquella visión que trasciende el terreno de lo personal para centrar la atención en lo que existe más allá de lo personal. Desde una perspectiva evolutiva nos podemos ayudar para entender no solo el centro de interés de esta visión sino también como queda diferenciada y complementada por las anteriores (Subirana, 2005).

También podemos observar que todas tienen en común que la información observada científicamente se está refiriendo en general, al estudio de los estados ordinarios de conciencia. La atención de la psicología convencional occidental se ha interesado hasta el punto de olvidar, negar y patologizar todo lo que no entrara en estas dos claves últimas: los estados ordinarios de conciencia y el material biográfico.

Respecto a ello, Grof (como se citó en Subirana, 2005) cita dos grandes críticas de la psicología occidental. Dice de esta que es etnocéntrica y concéntrica, es decir, prevalece una creencia que es mejor y superior todo lo que es propio -entendiendo aquello arraigado a Occidente o al primer mundo- y, por supuesto, de entre todos los orgullos de nuestra civilizada sociedad, lo más valioso es la capacidad de raciocinio por encima de otras capacidades humanas. Veremos que en la orientación de la psicología transpersonal ambos presupuestos se ponen en duda (Subirana, 2005).

Según William James (como se citó en Subirana, 2005) la mayor parte de las personas viven en un círculo muy restringido de su ser potencial. Sólo emplean una pequeña parte de los recursos totales de su conciencia y de su alma. Es como si el hombre se hubiera separado de su organismo corporal global y se hubiera acostumbrado a usar y mover tan solo su dedo meñique.

Según Jung (como se citó en Subirana, 2005) sólo aquello que conduce al paciente más allá de sí mismo y de la confusión con su ego contribuye a la curación.

Y advierte Assagioli (como se citó en Subirana, 2005) que dentro del estudio de la constitución psíquica del ser humano ha llegado el momento de examinar la parte superior del inconsciente: el superconsciente y el Sí Mismo espiritual. Antes que nada, hay que afirmar la realidad del superconsciente, porque esta aún no se suele reconocer.

Bibliografía:

Grof, S. (2010) Breve historia de la psicología Transpersonal. Journal of Transpersonal Research. Vol. 2, 125-136, 2010.

Puente, I. (2009). Psicología Transpersonal y Ciencias de la complejidad: un amplio horizonte interdisciplinar a explorar. Journal of Transpersonal Research, vol.1 (1), pp. 19-28, 2009.

Subirana, M. (2005) Psicología Transpersonal una prolongación de la psicología humanista. Revista Aloma de Psicología (16), 169-178, 2005.