¿Cómo aprender a estar solo?

¿Te incomoda la soledad? Realmente hay diferentes formas de vivir la soledad física, puede ser constructiva cuando la aprovechamos para la conexión con la profundidad que somos y para la reflexión sobre nuestra vida, y por otro lado puede convertirse en algo desagradable y que nos asusta cuando estamos acostumbrados a estar siempre viviendo para el mundo externo o cuando surge derivada de carencias vitales, convirtiéndose en una sensación de aislamiento y sin-sentido.

Incluso en la segunda de las formas -la desagradable y dura- puede aprovecharse como un tiempo de cuestionamiento y un tiempo creativo, de plantearnos por qué estamos encallados, qué nos ha llevado hasta ahí, qué miedos o dinámicas estrictas tenemos y qué buscamos en las relaciones para que nos puedan resultar satisfactorias; convirtiéndose en una oportunidad de transformarnos y re-orientarnos, utilizando la sensación de soledad como impulso hacia lo nuevo.

Meditación guiada de regalo!

Recibe mi contenido sobre Desarrollo Personal creado para ti.

La soledad como conexión profunda:

La soledad como conexión profunda, tiene que ver con la mejora de la autoestima y la libertad. Se trata, por lo tanto, de conectar y generar vacío, para desde ese vacío poder escuchar y reconocer tu conexión contigo, con el mundo y con los demás seres.

Callar para poder escuchar, parar para que se active nuestra voz interna, escuchar nuestras necesidades y deseos profundos. Cuando el agua se aquieta podemos ver a través de la charca, el agua se vuelve transparente. Parar para poder ver, callar para descubrir, traer a tu vida el misterio y a tus relaciones; viviendo desde el fluir y la presencia.

Cuando paramos y nos dedicamos a la interioridad, suele emerger todo aquello que necesita ser escuchado, intuiciones, ideas nuevas, dolores, sentimientos, necesidades…. El dedicar un tiempo cada día para ti mismo, te ayuda a prevenir bloqueos y suele mejorar nuestra calidad de vida.

Puede ser tan sencillo como pasear, escuchar música, meditar tumbado o sentado, prepararte una bebida caliente y dedicarte a la autoreflexión, mirar un paisaje, escribir, o darte una ducha consciente. Como vemos, es muy personal, y lo importante no es tanto el qué sino el cómo. Dedicarte tiempo de calidad y escucha a tí mismo.

Superar la soledad desesperanzadora:

En este punto es importante, repasar tu historia vital, ver qué ha quedado pendiente, qué cosas o acciones han quedado por decir o hacer para cerrar ciclos. Qué cosas has aprendido de cada momento importante y etapa de tu vida, o qué puedes aprender o cómo puedes aprovechar tus vivencias para ser mejor persona y dar tu conocimiento a otros pudiendo inspirar de algún modo. Aquí entraría el tema de la resiliencia, el trabajo interior y, ¿por qué no?, la psicoterapia personal como vía de autoconocimiento interior.

También suele ser importante el reconectar con las raíces, lugar de origen, ancestros, personas de impacto en nuestra vida y todas aquellas huellas de amor y crecimiento que han quedado en nuestra alma. El hecho de reconocerlas, darles un lugar y escucharlas; suele ir acompañado de más paz y bienestar. Se trataría de ordenar y limpiar la casa, de alguna forma, para poder valorar nuestra historia y abrirnos a la vida, y a lo nuevo.

Puede ser un momento para comprometernos con nosotros mismos a dar prioridad a aquellas cosas que siempre la han tenido, pero que hemos ido descuidando, suele venir bien el replantearse prioridades y conectar con nuestros valores, aquello que nos trae paz y nos hace feliz. Puede ser una buena ocasión para dedicar más tiempo a aquellas actividades o tareas que conectan con tus intereses o potencialidades profundas, y pasar más tiempo en lugares con los que conectes y con aquellas personas que te hacen cuidar de tus raíces y a las que reconoces como significativas y amadas por ti.

El vivir en una sociedad actualmente muy volcada en el reconocimiento social y el éxito profesional, muchas veces nos hace perdernos en el camino, olvidándonos de lo más importante para nosotros.

Conectando contigo para conectar con los demás y la fluidez:

La soledad productiva sería por tanto ese tiempo de inspiración y de escucha, de estar para ti para estar luego para los demás y el mundo. Parar para recargarte e inspirarte. Dedicarte tiempo de calidad, para poder descubrir tus tendencias naturales y aquello que va surgiendo de la quietud. Parar para crear, silencio para escucharte, cuidarte para entregarte.

Realmente tenemos muy arraigado el dar, el hacer, el ayudar, el estar para afuera, sin primero cuidarnos y atendernos a nosotros mismos. Si no dedicamos tiempo a descansar y a veces a estar solos y reflexionar sobre lo que queremos y necesitamos en cada momento, podemos vivir sin un orden o creando vidas ficticias. Acostumbrándonos a parecer en vez de ser, fingir en vez de expresarnos, tapando nuestros vacíos con objetos de consumo incluido personas.

El poder trabajar la escucha interior, te va a permitir fluir con la vida y tus relaciones de una forma más equilibrada, dar y recibir, estar y hacer, parar y crear.

La propuesta sería aprender a convivir con la soledad, para desde ahí reconocer la conexión con tu ser profundo, con el amor y desde ahí poder descubrir la conexión con los demás y el mundo. Desde el vacío y desapego.