Cómo aprender a relajarme?

Nuestro estilo de vida actual, nos lleva muchas veces a descuidar nuestro ritmo natural y armonía vital. Es por ello, que muchas personas buscan formas de poder relajarse, para así liberarse de la carga que van acumulando.

Tradicionalmente se suele recomendar hacer deporte 1-2-3 veces por semana, pero a eso se le puede añadir un sinfín de estrategias para rendir más y tener mayor bienestar en nuestro día a día.

Desde la calidad del sueño, el estilo de alimentación, la calidad del agua que bebemos, la organización de tareas y el aprender a priorizar, el tener momentos de no-hacer y ser, el tiempo de contacto con la naturaleza, arteterapia de muchas formas (música, ver cosas bellas, crear…), el contacto humano y la calidad de nuestras relaciones cercanas…

Cada uno podemos ir probando e incorporando aquellas cosas que nos renuevan y nos permiten liberarnos en el día a día. Por pequeñas que parezcan, tienen un impacto que tiñe de color el claro-oscuro de la rutina.

Relajarse en el día a día:

Es importante cuidar el tiempo que dedicamos a los medios digitales, pudiendo automatizar los momentos en los que contestamos mensajes, emails o contestamos llamadas… Pudiendo agendar y sabiendo previamente cuanto tiempo aproximadamente dedicamos a cada cosa del día.

El disponer de un orden, va a permitirte rendir más porque tu mente ya sabe qué le espera y puede estar mayormente preparada.

También es importante premiarte a ti mismo con momentos de desconexión y autocuidado, pudiendo establecer brakes o pequeños descansos aunque sean de 15-20 minutos… Aprovechando para establecer una rutina que te produzca bienestar: tomar un té o café, tomar una fruta, dar un pequeño paseo, llamar a un ser querido… Pudiendo hacerlo cada 2-3 horas de trabajo.

De esta forma, la maquinaria no se sobrecarga y podrás evitar tu propio burnout.

Cómo encontrar relax:

Es importante conocer que, dependiendo de nuestro estilo de personalidad, nos relajará el silencio y la tranquilidad o por el contrario nos relajará la acción y la excitación -pudiendo las actividades tranquilas incluso estresarnos.

Esto es muy personal, cada uno deberá probar si por ejemplo le relaja meditar o ir a un concierto de rock. Realmente dependiendo de diferentes aspectos de personalidad, en concreto relacionados con variables de extroversión-introversión, va a recargarte diferentes actividades.

Algunos que tendemos a la introversión, necesitamos conectar con nosotros mismos para reestablecer nuestro equilibrio psíquico. Otros con tendencias más extrovertidas, necesitan tener estimulación externa/fluir con el exterior para poder expresarse y así recargarse de dinamismo o energía vital.

Puedes experimentar por ti mismo qué te apetece y aporta más en cada momento. Mientras más te conozcas a ti mismo mejor vas a poder cuidarte y prevenir tu propio burnout. Pudiendo incorporar tus pequeñas recetas para recargarte y cuidarte, reestableciendo tu armonía de forma sencilla.

Algunos tips para tener relajación:

– Tener plan de trabajo y retos a: corto, medio y largo plazo.

– Felicitarte a ti mismo y celebrar las pequeñas victorias.

– Mirar hacia atrás y ser consciente de vez en cuando de dónde estás, el esfuerzo que te ha llevado y de todo lo que has conseguido.

– Tener tiempos de descanso y autocuidado variados, ejemplos: tipo de dieta, hidratarte y tomar fruta/frutos secos a menudo, cuidar la calidad de tus relaciones y la implicación con cada una, dedicar tiempo a cuidar tu cuerpo con alguna actividad de estiramiento o deportiva.

– Ante situaciones de estrés y angustia, aprender a regular nuestra respiración y respirar de una forma consciente que posibilite la correcta oxigenación y liberación emocional.

– Ponerte retos que realmente sean realistas y no impliquen sobreesfuerzo constantemente. Realmente si dividimos un reto en pequeñas partes, podremos afrontarlo de una forma más óptima sin sobrecargarnos.

– Darte cuenta de aquellas rutinas y actividades que te hacen perder energía y vitalidad, ejemplos: ver demasiada televisión, tomar bebidas muy azucaradas, dormir a horarios irregulares, obligarte a ti mismo a tener relaciones cercanas con personas que te desgastan emocionalmente…

– Poder decir NO cuando algo no te hace bien en ese momento.

– Ser consciente de la importancia del orden en los espacios a nivel visual, la decoración, la oxigenación con plantas, los colores que tú mismo decides vestir… ya que tiene una influencia en tu estado de ánimo y vibración.

– Consumir contenidos de redes sociales e información de forma activa y responsable. No de forma sumisa y pasiva; ya que toda la información que recibimos tiene un eco en nuestra actitud y forma de ver la vida. Podemos decidir con qué tipo de información conectamos, según como queremos posicionarnos vitalmente.

Conclusiones relajación:

Como hemos visto el nivel de relajación no es algo puntual o casual en la vida de una persona, sino que más bien se trata de un estado que la persona va creando en relación a cómo decide afrontar y responder a su propia vida.

Pudiendo establecer vías/estrategias para contrarrestar y nutrirse de bienestar en su día a día.

No somos seres pasivos entregados a los avatares de la vida, tenemos la capacidad de decidir y accionar nuestra propia vida según cómo queramos entenderla y afrontarla.

La vida, puede tener el color que tú mismo pintes. Pudiendo generar un impacto directo en tu propia vida y por consiguiente, una influencia en tu entorno y en los demás.

De la misma forma, vas a poder encontrar personas que te inspiran y aportan en este sentido.

También podemos aprender sencillamente de los ritmos de la naturaleza. El viento puntualmente puede aparecer como un huracán, aunque tiende a restablecerse y fluir de una forma suave.

Lo importante es el equilibrio y la armonía del sistema. Por lo que permitirte expresar emociones reprimidas como un volcán en erupción, va a ser posibilitador del nuevo equilibrio.

Se trata de fluir, permitir y conectar con tu propio ritmo/naturaleza propia.

Dejando de imponerte un ritmo que te perjudique y desgaste.

Está en tu mano cuidar tu parte bio-psico-emocional como un sistema integrado.

Relajarse implica cuidarse, escucharse y tenerse en cuenta como persona.