Carta a mi yo del pasado

Viaje al pasado:

A través de nuestra parte intuitiva y emocional, podemos viajar al pasado. Recordando, evocando… conectando con lo que fue y a nivel emocional es. En el tiempo del Ser hay eterno presente, sensación de quietud y trascendencia.

Es por ello que al evocar, recordar y sentir lo que hemos vivido, podemos darle forma, reinterpretar. En nuestro interior el pasado sigue vivo transformándose. Como esas cajas de música que al abrirlas suenan, a veces más lentas, a veces hay que cambiarle pila y llenarlas de valor para actualizarlo.

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Al evocar el pasado, cada vez van surgiendo nuevos matices, nuevas interpretaciones y enseñanzas.

Ana M.E.

Podemos cuidarnos y crecer teniendo en cuenta y viajando al pasado, a quienes fuimos, a lo que vivimos, a las heridas, a las personas que quisimos y están en nosotros.

Carta a ti mismo:

Si nos comunicáramos con nuestro yo del pasado como escribiéndole una carta, podríamos decirnos que vivimos y valoramos según nuestra mirada de aquel entonces y madurez. Podemos decirnos que vivimos y reaccionamos según nuestro estado de consciencia en ese entonces y que desde aquí y ahora agradecemos las enseñanzas.

También podemos reconectar con partes y tendencias nuestras que hemos descuidado, hobbies o partes creativas que teníamos, formas de estar que nos son propias y hemos dejado atrás.

Podemos decirnos: me reconozco y me comprometo a traer a mi presente esas partes del pasado que me conectan con el fluir y la creatividad, para traerlas a mi presente.

Enseñanza en el pasado:

Ahora, desde la madurez y la experiencia alcanzada, me agradezco mis pasos, me agradezco mis tropiezos porque me han llevado ahora a valorar y aprender, a crecer e ir hacia delante.

Me honro y me quiero.

Me reconozco en todos mis capítulos, en todos mis nudos y enredos, para fundirme en un abrazo de aceptación y amor hacia todo mi ser.

Y como una rosa con espinas me permito florecer, con mi aroma propio y único, como cada persona, únicos e irrepetibles y a la vez interconectados en amor y presencia.

Compartimos aire, compartimos vida, crecemos y amamos juntos.

Desde el pasado podemos trabajar la humildad y la reconexión con la inocencia perdida, el fluir y confiar en la vida, porque desde mi yo presente me sostengo. Mirando al futuro con fuerza y esperanza.

Ana M.E.