Naturalidad del estado de meditación

Introducción meditación:

Mucho se escucha actualmente sobre la meditación, hay como una moda respecto al yoga y la meditación. Asociándose muchas veces a tradiciones orientales y a estilos de vida de los que podemos enriquecernos, pero sobre los cuáles muchas veces no nos identificamos.

En muchos de los cursos de la meditación oriental, se intenta implantar ideas como si fuesen la verdad revelada, sobre trascender el ego y sobre el vacío. Lo cuál en muchas ocasiones suele confundir y generar más ego en las personas que se entrenan e indagan en estas cuestiones, porque terminan creyendo que pertenecen a un grupo que les conducirá a la iluminación.

Realmente la meditación tiene muchísimas aplicaciones, y no necesariamente ha de resultar un tema dificultoso ni mucho menos asociado a creencias o filosofías de vida determinadas. Meditar realmente lleva a estados de calma y de sincronía hemisféricas, que nos conducen a estar más relajados, equilibrados e incluso a poder responder a la vida de una forma más sabia e intuitiva.

Meditar permite que haya mayor oxigenación y que se generen mayores niveles de ondas cerebrales que están asociadas a mayor calma y estados ampliados de consciencia, que nos permiten resolver de una forma más holística los problemas e integrar las capacidades de ambos hemisferios. Por lo que la meditación favorece nuestro rendimiento, creatividad y bienestar integral.

También se asocia a menor ansiedad y angustia, ya que genera que las pulsaciones cardíacas se estabilicen  y se entre en un estado de flow.

Cómo integrar la meditación en el día a día:

Puede ayudarnos a calmarnos, a dormir mejor, a canalizar y transformar nuestras emociones pudiendo identificarlas permitirlas y fluir con ellas… Puede generar una mejor forma de comer más consciente y que nuestra digestión se realice de una forma óptima…Así como que podamos conectar más finamente con las necesidades de nuestro cuerpo y lo que le beneficia.

También puede incidir en nuestra escucha personal y en la mejora de nuestra comunicación/relaciones con otras personas, ya que se va generando una comodidad con el estar, el fluir, el silencio y la escucha. Permitiendo estar en la vida no solo desde la mente analítica sino también desde nuestra parte más intuitiva y emotiva, en equilibrio dinámico.

Toda la corriente del mindfulness es una propuesta en este sentido, de integrar la meditación en nuestro estilo de vida occidental, para: reducir la ansiedad, generar mayor bienestar en la vida de las personas y que mejore nuestra calidad de vida en general.

No se trata de estar siempre felices y en éxtasis, sino de poder valorar y apreciar cada momento, pudiendo: estar mayormente conectados al momento presente, a las sensaciones externas, corporales e internas. Logrando estar más disponibles para lo que está pasando, nuestra vida.

Tips meditación:

-Tomarte un tiempo en la mañana para celebrar el comienzo del día, con alguna rutina saludable: como prepararte té, escuchar algo de música especial, o darte un baño. Celebrar ese pequeño momento con cierto optimismo y autocuidado, favorecerá que dicha actitud se mantenga a lo largo del día.

-Apreciar los pequeños detalles mientras caminas o te trasladas a algún lugar: tonalidades del cielo, temperatura, rostros de las personas que te cruzas, paisajes…. Estar pendiente de los matices cambiantes del entorno, también puede favorecer tu presencia y gratitud hacia cada momento, descubriendo que cada día es diferente y guarda sus pequeños regalos.

-Tener momentos para parar, hacer break, respirar, estar en contacto contigo mismo. Puedes aprovechar excusas como tomar café/té, ir al servicio o hacer recado, para centrarte y dedicar ese momento de cuidado a ti mismo. Centrándote en tu respiración y cómo te sientes. Simplemente el reconocerte y permitirte sentir lo que sea que acontezca, ya va a ir generando calma y fluidez.

Organizar lo urgente, lo pendiente y los retos a largo plazo; con diferentes colores o con las claves que elijas. Lo cuál te permitirá priorizar. Conociendo en qué aspectos vas avanzando y qué cosas no necesitas hacer aún.

-Buscar momentos de celebración y encuentro con personas, ya sea presencialmente o por llamada/video, cultivar aquellos espacios y relaciones que te recargan.

-Buscar tiempo en actividades que aparentemente no son productivas pero que a ti te producen bienestar, ya sea media o una hora. Dedicar tiempo a un hobbie como: sacar fotografías, aprender recetas nuevas, descubrir nuevas canciones de tu gusto, pasear por lugares diferentes, observar tiendas y calles… aquellos momentos de aparente no productividad, que te permiten relajarte y darte como un premio a ti mismo.

-“Abrázate” cuidando de tu cuerpo, descanso y dieta, teniendo en cuenta aquellos alimentos que te aportan energía y vitalidad.