Cómo superar la frustración: aprender a navegar tu barca

¿Frustración con qué?…Con la vida, con la existencia y finalmente con la idea de uno mismo, el tan conocido EGO. Normalmente según algunas ideas “modernas” nuestras vidas, sus resultados y nuestro supuesto éxito (entendido muchas veces como dinero y reconocimiento social) dependen de nosotros.

Esta es una idea que se nos ha hecho creer, en parte desde el darwinismo social, para que creamos que somos libres y que existe justicia en el contexto del capitalismo extremo. Realmente esta idea nos conduce a la frustración, porque hay factores que no podemos controlar y la vida sigue un proceso creativo-fluido que en parte conlleva un principio de incertidumbre. Fluir, y sostener la incertidumbre, para desde el vacío manifestar, renunciando a saber resultados para descubrir.

Frustración e identidad

El árbol simplemente permite que el agua y el sol, de forma natural, según su propia naturaleza y en conexión con el todo, traigan y sucedan los frutos. Realmente no anda queriendo competir con la propia naturaleza en crear él unos frutos diferentes, ni comparándose entre otros árboles y flores, ya que cada uno es perfecto en su naturaleza y singularidad.

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De la misma forma, cada uno de nosotros ya es en potencia, no necesita reinventarse ni crearse a sí mismo, más bien conocerse y permitirse ser. La voluntad está para facilitar el parto de nosotros mismos, pero la voluntad no es la guía, la voluntad se pone al servicio desde la humildad. La guía es interna, hacia donde sentimos paz. Hacia donde aportamos más a los demás, desde donde podemos amar y ser útiles, y por tanto felices en esa entrega y reconocimiento por conexión. Misión de vida, que igual que las manzanas aparecen de forma natural, desde el permitirse ser y colaborar. El árbol no necesita ni decide cuando dar manzanas.

En ese sentido sí que podemos cuidar nuestros ritmos y estilos de vida, para cuidar nuestra energía y vitalidad. Hacer y dedicar tiempo a aquellas actividades y relaciones que nos recargan, y nos llevan a tener más claridad y propósito. Hay actividades que nos permiten encontrar fuerza, ya que se convierten en espejos desde los que fluimos y nos reconocemos. Es cuestión de ir probando y escuchándonos en cada momento.

Fluyendo trascendiendo la frustración

La frustración por tanto sería una herida del ego, que nos lleva a trabajar en el endiosamiento, para conectar con la humildad y la capacidad de sorprendernos. Renunciando a los resultados y al éxito, para desde el fluir y no saber; que podamos ser desde la autenticidad.

Imagínate que existe una melodía, a cada uno le llega de una forma, le hace sentir diferentes matices, y conecta más con unos sonidos que con otros según su propia naturaleza. De ese mismo modo, cada uno tendrá una forma de relacionarse con esa música, y bailar. Así, cada uno vivimos, desde el ser y la fluidez. Permitiéndonos experimentar y respetando nuestra naturaleza y singularidad propia; en diálogo con la vida y el entorno.

¿Has sentido frustración? ¿Tiene que ver con una pérdida de algo a lo que te identificabas? ¿Tiene que ver con un resultado que pensaste y decidiste obtener y que no se ha dado como tú creíste merecer? Es una oportunidad para valorar las pequeñas cosas, y entrenar la humildad. También descubrir en qué estás poniendo tu identidad exteriormente y que quizá ya ha cumplido un ciclo.

Es una oportunidad para renovarte y descubrir que tu verdadero valor está en quien verdaderamente eres interiormente, tus valores, tus principios, tu forma de aportar a los demás y al mundo. Tu impacto como ser humano para tu crecimiento y el crecimiento de los demás -lo cuál trasciende medidas y resultados objetivos medibles. Todo comienza con el amor en ti, para llevar ese amor y entendimiento a los demás. La frustración con nosotros mismos, nos ayuda a darnos cuenta de lo duros que estamos siendo con nosotros. A través de ideales, e imposiciones o un querer vivir para fuera, que nos hace alejarnos de nuestro ser y no respetarnos.

Frustración como oportunidad

La frustración es la ruptura del caparazón, para poder descubrir lo que eres desde la humildad, lo que siempre ha estado ahí presente: tu dignidad y singularidad propia. Al igual que tu huella digital es única, tú eres único, inspira agradeciendo el milagro de estar vivo y de pertenecer a esta creación. Formas parte y eres necesario; y trabajando nuestros apegos -soltándolos desde la renuncia, es como podemos emerger desde nuestra verdadera fuerza y esencia interior. Confía, el desafío es despertar a quién ya eres, y simplemente ser tú mismo sin expectativas.

Hay ejercicios que nos pueden ayudar en momentos de frustración. Escribir sobre qué queríamos o qué hemos perdido. Reflexionar sobre qué significaba para nosotros. Reconocer que todo pasa y todo fluye, y que al igual que la naturaleza pasa por ciclos es importante que aprendamos a abrirnos a lo nuevo llenándonos de la experiencia que llevamos e integrándola. La respiración profunda, y las técnicas de relajación suelen facilitar el ir liberándonos de esa frustración. También el buscar actividades agradables para ti, como pasear por la naturaleza, escuchar música, pasar tiempo con animales o personas queridas, … viajar, leer… cada uno puede ver con qué conecta más.

El permitirte reconocer tus antiguas expectativas, para crear una mirada nueva más abarcativa, va a ayudarte a conectar con la esperanza y la fé en la vida y en ti mismo.

La frustración trae enseñanzas, sobre todo el renunciar al control y abrirte a que la vida te sorprenda. Pudiendo comprometerte a dar lo mejor de ti, renunciando a los resultados, para que puedas ser libre de condicionamientos -aprendiendo que la felicidad está en el camino y no en la meta.

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