¿Cuál es la diferencia de hablar con un amigo o un psicólogo?

Principalmente:

Con nuestros amigos: solemos tener un marco de referencia parecido, es por ello que al contar un problema nos cuesta salir de lo conocido, lo esperado y lo permitido.

El psicólogo se basa en la confidencialidad: no ves a esa persona en tu vida, lo que cuentas queda ahí como secreto profesional, y no lo recuerdas al verle en día a día.

Aunque nuestros amigos nos quieran y deseen lo mejor para nosotros. Eso no quiere decir que sean los más indicados para orientarnos o facilitarnos apoyo ante problemas emocionales o crisis vitales.

Esto suele ser así, porque las personas tienden a querer protegernos y caen en el error de considerar que procurar que pasemos por el dolor de puntillas, es lo indicado.

Entienden que el hecho de darnos conclusiones suyas, puntos de vista o consejos según sus experiencias vitales nos será de ayuda, cuando muchas veces esto nos aleja de nuestra propia transformación y encuentro de nosotros mismos.

Podemos sentirnos muchas veces no entendidos, presionados o juzgados cuando intentamos explicar una situación personal que estamos atravesando con nuestras personas cercanas, a pesar de que estemos seguros de que nos quieren y quieren lo mejor para nosotros.

Pero pretender que estemos bien rápido, que hagamos lo esperado o que nos adaptemos a lo conocido/normal según nuestros contextos, no es siempre lo más indicado.

La psicoterapia con un psicólogo es por el contrario un espacio de cuestionamiento y un viaje interior hacia ti mismo, más allá de lo conocido y esperado por tu entorno cercano.

Se trata de aliarte contigo mismo y con tu propia voz interna, lo cuál puede o no ir de la mano con tus seres queridos o conocidos.

El psicólogo tiene el deber de no darte tus respuestas sino de facilitarte una relación terapéutica para tu indagación interior, y poder hacer las paces contigo mismo de una forma profunda y sincera.

A veces reconectando con partes de ti que ni siquiera te has atrevido a explorar o poner en palabras, y que muchas veces en nuestros contextos normalizados parecen no ser importantes.

Reconocer emociones y partes de nosotros que hemos ido congelando o reprimiendo. Sacar de nuestro ser el dolor acumulado por experiencias/relaciones o vivencias a lo largo de nuestras historias. Poder analizar el entramado familiar y cultural en el que has nacido para poder sentirte más libre dándote cuenta de las influencias inconscientes.

Todo esto para tomar decisiones más maduras y poder tener un mayor bienestar emocional.

La verdad nos hará libres.

Poner tirita: rapidez en estar bien

Socialmente se tienden a rechazar el dolor o sufrimiento, haciendo como si no existiera o no nos sirviera de nada. Como se cree que es perjudicial o un síntoma de debilidad, se tiende a rechazar.

Eso nos conduce muchas veces a tener vidas ficticias, personalidades resquebrajadas y partes de nosotros que tendemos a disociar y no atender.

A la larga nos conduce a mentir, a no entendernos, a generar adicciones para neutralizar el dolor, y un largo etcétera.

Es importante aprovechar el dolor y el sufrimiento para parar, observar qué ocurre y qué necesitamos.

El dolor es nuestro aliado y suele ser un camino de retorno a nosotros mismos: a necesidades que no estamos escuchando o partes de nosotros que necesitan ser atendidas.

Cuando atendemos el dolor, podemos conocer qué necesitamos y establecer cambios en nuestra vida/entornos según este impulso y entendimiento.

Dar consejos, opiniones, desde un punto de vista externo:

Otras personas creen saber a veces más de las vidas de los demás que ellos mismos, y desde fuera es muy sencillo opinar, dar consejos y resolver la vida de los demás.

Como en los programas televisivos en los que se cuenta la vida y todos opinan, esto parece entretener, pero realmente lo que la persona necesita es encontrar sus propias respuestas.

Lo que le sirve a uno, no ha de por qué servirle a otro, y sólo esa persona misma tiene el derecho a plantearse sus propios puntos de vista y decisiones personales.

Contrariamente a lo que se cree, que un psicólogo te dice que es correcto o no, que te aconseja… realmente, la psicoterapia se trata de generar un espacio en el que seas tú el que encuentre tus propias respuestas.

A través de preguntas abiertas, tener una relación de aceptación y no juicio… y el hecho de ser alguien ajeno a tu vida, hace posible que el psicólogo tenga la capacidad de posicionarse desde el desapego y la neutralidad: facilitando un clima en el que explores diferentes opciones.

Según quien cree que eres, no te permite indagar:

En muchas ocasiones las personas con las que más convivimos caen en el error de creer que nos conocen a la perfección y tienen una imagen e ideas de nosotros mismos que pueden limitarnos.

Si alguien te orienta según quien el cree que eres, sin permitirte ir más allá de ello, puede limitarte y reforzarte quedarte en donde estás sin abrirte a nuevas posibilidades.

Querer lo mejor, es querer lo cómodo…

Muchas veces tendemos a creer que lo socialmente aceptado, es lo correcto y lo mejor para nosotros. Esto nos lleva a no correr riesgos ni a salir de lo conocido.

Muchas veces nuestros amigos no han pasado por un proceso de indagación personal. Y pueden tender a caer en este error, la imposición de lo que se espera… la creencia de que estar adaptados a una supuesta normalidad es lo más seguro, no salirse del molde, llevándonos a no reflexionar sobre nuestras vidas y personas, cayendo en un comodidad incómoda a la larga.

-indagar

-profundizar

-entender dolor

-cuestionar lo que otros esperan/normalidad

-conectar con tu interior, para que encuentres tus respuestas, aunque implique dolor, esfuerzo…la verdad libera, la comodidad encadena.

En un proceso psicoterapéutico se establece una relación de madurez, libertad y no-dependencia: un espacio de indagación y de no-juicio.

La persona siente que: haga lo que haga o diga lo que diga (respetando un marco de respeto mutuo) el psicólogo es alguien externo a mi vida con el que puedo explorar sin consecuencias, ni sentirme juzgado.

*secreto

*confidencialidad

*no-juicio

*libertad

Conclusión:

Es importante saber y conocer que el hecho de que a veces nuestros amigos o seres cercanos tiendan a no cumplir estas condiciones es porque realmente quieren protegernos, y consideran sin darse cuenta que explorar nuestro dolor es peligroso.

Para protegernos y por amor, tienen miedo a lo desconocido y sienten miedo a nuestro dolor/sufrimiento, lo que nos puede generar angustia a nosotros. Y llevarnos a sentir juzgados y presionados a no poder digerir lo que nos sucede.

Nuestros amigos y familiares nos quieren, sólo que no tienen este rol en nuestras vidas de neutralidad y escucha sin-juicio, porque realmente lo que vivimos les afecta directamente y para ellos es más complicado.

Aunque mejorar en la escucha y el respeto al otro siempre sí se puede entrenar. En psicología de hecho se recomienda no trabajar con amigos o familiares, ya que es muy difícil que las habilidades terapéuticas se mantengan ya que pasamos a estar implicados nosotros emocionalmente.