▷Equivocarse es un derecho: para aprender y salir fortalecido

Pareciera que vivimos en un momento en el que se tiende a la búsqueda de la perfección y el idealismo. Y es la posibilidad de fallar, lo que nos da un margen para continuar aprendiendo.

Realmente estamos en continua evolución y para ello es requerido el cometer errores.

Puedes de forma constructiva mirarte cada día, para crecer un poco y aprender de tu autoanálisis.

Realmente en ti mismo y en las relaciones, en los atascos y los desencuentros, podemos conducirnos a la salud en las relaciones. Esos puntos de inflexión nos permiten salir de la rutina y el estancamiento: pudiendo entrenar una mirada de continuo aprendizaje y sobre todo de flexibilidad con los otros y con nosotros mismos.

Derecho a equivocarse: el enfado como oportunidad

El enfado es permitido, para transmutarlo en accionar y en cambios hacia delante.

Realmente la acción y cualquier proyecto no es en línea recta.

Todo camino tiene estaciones, baches y retrocesos aparentes; lo importante es la constancia y la intención de progreso.

Siguiendo nuestro corazón y conectando con la paz y esperanza hacia nosotros, el mundo y los demás seres.

Y tú; ¿te atreves a seguir hacia delante?

Equivocarse es un derecho, y también una oportunidad.

Equivocarse para aprender:

Nada que merece la pena es en vano.

Toda recompensa y victoria requieren de sacrificio y empeño.

De ahí la importancia de tener claro y contar con el hecho de que en la vida va a haber dificultades, y que nosotros en nuestro proceso de vivir podemos equivocarnos.

Realmente a través de ir equivocándonos es como vamos también conociéndonos y conociendo el mundo, aprendiendo.

Para salir del laberinto es importante ir descifrando qué caminos tienen callejón sin salida; para con: constancia, perseverancia y sobre todo esperanza, ir avanzando hacia caminos nuevos inexplorados donde residen nuevas enseñanzas y tesoros.

¿Cómo quieres transitar el camino para ir aprendiendo?

¿Cuáles son tus valores a la hora de afrontar las dificultades?

¿Cómo te animas a ti mismo a poder mirar tu futuro con esperanza?

¿Qué te impulsa a seguir hacia delante?

Equivocarse como oportunidad:

Todos, en algún momento nos podemos sentir estancados y sin rumbo, como paralizados.

Realmente en esos momentos de tocar fondo, es cuando podemos reconectar con lo que nos impulsa, con lo que hace que merezca la pena levantarse y ponerse manos a la obra.

Realmente aquellas cosas que valoras en los demás y en la vida, son las mismas que tú puedes transmitir y entregar. Ya que has estado abajo puedes inspirar, y puedes recordarte cada día cuáles son tus ilusiones y valores.

¿Qué es lo que te ilusiona y lo que valoras?

Desde ahí puedes motivarte a Ser y ofrecer, para accionar y generar un impacto/acción externa.

La noche permite que las estrellas brillen, de ese mismo modo los momentos de oscuridad nos permiten ver aquello que tiene importancia para nosotros.

Centrarnos para brillar, encontrando el anhelo y también el motor.

Equivocarse y autorreflexión:

¿Qué momentos de tu vida recuerdas que te sintieras sin rumbo e ilusión?

¿Qué partes de ti descubriste y reactivaste en esos momentos?

¿Qué fortalezas y valores descubriste que tenías en momentos de tristeza y desolación?

El reconocer, sostener y permitir el dolor, nos lleva automáticamente a renacer fortalecidos, comprendiendo que nos tenemos a nosotros mismos, y desde ahí comprender que somos dignos de reconocimiento y cuidado. Pudiendo desde ahí aprender a cuidarnos y escucharnos, llevándolo luego de forma natural a nuestras relaciones cercanas.

Equivocarse como salvación:

El cambio y los errores o las pruebas de la vida; realmente pueden ser portales de limpieza ya que siempre tenemos un margen de libertad para decidir cómo reaccionar y salir fortalecido. Aunque a veces sea duro atravesarlos, también nos permiten profundizar y reconectar con nuestro amor y fuerza internas.

Tan sólo en la dificultad es cuando descubrimos nuestros recursos, tan sólo en el límite nos entregamos a la fé.

Y tú;

¿Qué te dices a ti mismo cuando estás en un momento de dolor?

¿Qué te suele ayudar?

¿Cómo te cuidas, cómo te tratas?

¿Qué actividades o rituales te ayudan a contenerte e inspirarte?

Puedes ir probando y descubrir aquellos que te sirvan para mejorar tu autoestima y autocuidado.

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