La vida es un viaje: si sabemos cómo mirar y aprender a diario

¿Te gusta viajar? ¿Qué esperas encontrar cuando viajas?

Normalmente buscamos salir de lo conocido, sensaciones y vivencias diferentes, así como explorar y traspasar nuestras propias limitaciones físicas e interiores.

Viajar suele resultar apasionante, cuando se logra estar abierto y apreciar cada uno de los momentos y matices -de las personas con las que nos encontramos, de las sensaciones que descubrimos y de los lugares por los que nos adentramos.

Realmente, viajar es abrir la mente a lo desconocido. Y, como actitud, se puede llevar a nuestro día a día, estemos donde estemos.

Viajar puede transformarnos:

Normalmente, viajando vamos rompiendo esquemas y adquiriendo habilidades. Como la capacidad de sorprendernos, de indagar y de ser más creativos con nuestras circunstancias.

Cada viaje puede transformarnos y llevar todo ello a nuestra persona en cualquier lugar.

Esa capacidad de sorpresa, ese fluir con los pequeños momentos y sobre todo, ese estar abiertos a valorar y a recibir agradeciendo aquello que se dispone en nuestros caminos.

¿Te atreves a ver tu vida como un viaje? ¿Cómo te gusta viajar?

¿Qué esperas encontrar en tus viajes? ¿Qué aspectos valoras más de un lugar o experiencia en un viaje?

¿Con qué tipo de personas te gusta entablar conversaciones, y con quiénes te gusta seguir en contacto? ¿Qué tipo de experiencias y sensaciones sueles buscar?

¿Cómo puedes llevar todo esto a tu vida? ¿Qué dice de ti y cómo te define tu forma de viajar, puedes conocerte mejor a ti mismo planteándote cómo viajas, qué valoras y qué esperas de la vida y de tu vida?

Viajar y abrir perspectivas:

Viajar por otro lado, nos saca de lo conocido.

Nos lleva al encuentro con aquello que nunca imaginamos que existiría: nuevas culturas, formas de pensar, comidas, tradiciones, formas de entender la muerte, la vida y más allá.

Realmente, nos abre la mirada, para ser más libres. Decidiendo conscientemente como posicionarnos y cómo poder interpretar. Adquiriendo muchos puntos de vistas y matices de una misma experiencia.

Viajar nos permite ver desde diferentes ángulos y miradas; transformándonos y mezclándonos con la vida en toda su variedad e intensidad.

Puedes, por tanto, redescubrirte a ti mismo.

Conectando con aspectos de ti desconocidos, inexplorados…para así poder saborear tu vida con mayor variedad e intensidad.

También podemos interpretar nuestra vida, las etapas vitales, el transcurso de los años; como estaciones de paso de un gran viaje circular. De la fuente y el misterio, hacia el retorno a la fuente y el misterio.

Son muchas las tradiciones que intentan afrontar este hecho del significado y sentido de la vida. Pero, independientemente de la interpretación teórica, sí que la vida como viaje puede ser vivida y aprovechada dependiendo de nuestra libertad para interaccionar con ella.

Podemos ver cada día y cada obstáculo como una oportunidad y un reto. Como una forma de ir subiendo una montaña y cada vez ir integrando enseñanzas. Cada vez elevándonos y creciendo, para nuestro mayor bien y el de los demás.

Siempre hay en los viajes y en la vida como viaje un gran margen de libertad, de cómo afrontar los desafíos y cómo salir fortalecido. Pudiéndonos centrar en equilibrio en nuestra madurez, experiencia y disfrute de la mano.

El viaje como crecimiento:

De pequeños, normalmente nos cogían de la mano en nuestros primeros pasos -durante un tiempo, para darnos confianza y seguridad. Llegado un momento somos nosotros mismos los que caminamos y nos conducimos por el mundo, con nuestras propias huellas, con nuestra propia decisión y responsabilidad.

Centrándote en ti, conectando con tu corazón, con tu espíritu y fluyendo con las experiencias que se te van presentando, puedes ir creando en conjunto con la vida.

Tú puedes ser guionista y actor, cuando te entregas a lo más grande: al crecimiento y el cultivo del amor en ti; y a través de ti.

La vida como viaje suele traernos tempestades, baches, momentos duros…

Si no perdemos nuestro horizonte y conectamos con nuestra fuerza interior, podemos seguir siempre hacia delante, cada vez más sabios y fortalecidos.

En nosotros está la decisión de aprovechar las experiencias para cerrarnos y endurecernos; o para digerirlas creciendo. Pudiendo luego aportar a los demás y al mundo desde nuestro Ser.

¿Y tú? ¿Te atreves a viajar?

¿Cuáles son los ingredientes fundamentales en tu vida…?

¿Qué tickets guardas como retos e ilusiones que te gustaría lograr?

¿Cuáles son tus sueños ocultos y tus ilusiones más sagradas?

¿Qué estás dispuesto a hacer o a arriesgar por construir poco a poco paso a paso una vida conectada con tu esencia?

En cada momento, en cada circunstancia, puedes decidir qué aprender, en qué centrarte, hacia dónde te diriges y qué te llevas de cada bache o tropiezo.

Toda experiencia en el ¨diario¨ de viaje, sirve para cada vez encontrar el tesoro antes y aprender a proteger tu felicidad.

Decir sí a la vida, es decir sí a explorar, arriesgar y estar en continuo viaje, conectando con el CORAZÓN.

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