Las emociones en el cuerpo

Hola cómo estás? En este post hablaremos y reflexionaremos juntos sobre nuestra corporalidad, como un puente de conexión con la vida, con nosotros mismos y con los demás.

El cuerpo emocional al cuidado de nuestra supervivencia:

Por una parte sería interesante hablar de las respuestas de lucha, huida y congelamiento ante un peligro o algo que interpretamos como peligro; ya que todo esto tiene que ver con las experiencias traumáticas y los bloqueos emocionales que van más allá de nuestra mente. Realmente nuestro cuerpo reacciona según las experiencias que hemos aprendido y que han vivido nuestros antecesores y guardamos en nuestro adn, para procurar garantizar nuestra supervivencia.

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Ahí entra también todo el tema de la ansiedad, inseguridad y rigidez, frente a algunas pautas de comportamiento naturales proclives al amor y acercamiento; que muchas veces se ven bloqueadas por experiencias de miedo y peligro.

Es como si el cuerpo y la parte instintiva, den más importancia a los posibles peligros que a la confianza ciega, ante una situación de incertidumbre si hay indicadores que nos recuerden a experiencias peligrosas o dañinas vividas anteriormente -el cuerpo va a reaccionar con sensaciones de peligro (activándose congelamiento, bloqueo o ansiedad y estrés).

Esto es importante saberlo, porque aunque el cuerpo busque la armonía y sea su opción ideal, el estilo de vida actual y el estrés y vida aglutinada de las urbes nos lleva a vivir activando continuamente nuestro estado de alerta ante posibles peligros y reactividad. Muchas personas pasan a vivir su día a día con ansiedad y estrés como una constante- pudiendo afectar este hecho a que sean más proclives al padecimiento de problemas graves de salud, y a las denominadas enfermedades psicosomáticas.

Las emociones más allá del miedo:

Por otro lado -pasado este posible estado de bloqueo y miedo disfuncional por experiencias previas dañinas- si conseguimos reequilibrar nuestra armonía y confianza en la vida y en el amor, el cuerpo sí que puede servirnos de termómetro conectando con nuestra intuición de qué favorece nuestro crecimiento y resuena con nuestro momento vital o qué no.

Se ha descubierto que tenemos otros centros neuronales en los intestinos y en el corazón, es decir, nuestra respuesta y percepción sobre el mundo es recibida y vivenciada por receptores neuronales no sólo en nuestro cerebro, previamente en nuestro centro receptor del corazón (siendo su campo electromagnético 5.000 veces superior al del cerebro), y en los intestinos; como centros que procesan y reaccionan sutilmente y de una forma precisa a los estímulos y situaciones que vivimos.

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El cuerpo es nuestro vehículo, aprender a cuidarlo y escucharlo es de suma importancia para nuestro equilibrio psicológico y vital.

Ana M.E.

Nuestra piel es un gran órgano intermediador entre exterior-interior y también va captando sensaciones de temperatura, confort/disconfort, placer/dolor…etc… Gracias al cuerpo y a través de él podemos expresarnos y relacionarnos, a través de nuestras microexpresiones, y del contacto piel con piel, no hay algo más terapéutico y hermoso que un abrazo y esto sucede gracias a nuestra corporalidad; te reconozco como un igual te acojo y me acoges.

La escucha emocional para la armonía:

Es de suma importancia cuidar y atender a todas nuestras partes a nuestro ser integral: corporal-emocional-racional-espiritual, por lo tanto cuidar el cuerpo, nuestra alimentación, escuchar nuestras emociones y desarrollar nuestra creatividad e intuición; también atendiendo y estimulando nuestra parte racional e intelectual, es de suma importancia.

Nos hemos desconectado de nuestra raíz el cuerpo y la tierra, y sin él vagamos ciegos como robots aislados y rígidos, desalmados.

Es importante conectar y reconocer el cuerpo, para conectar con la vida, con nuestro ser humanos; entregarnos y escucharnos para ser desde el corazón en equilibrio con la razón. Poniendo la inteligencia al servicio de lo divino en nosotros.

Ana M.E.