Miedo al cambio

A todos en algún momento dado, nos da por pensar que el cambio es malo, ya que la sensación inicial suele ser de miedo a la nueva adaptación y al esfuerzo que implica. También este miedo suele estar relacionado con la percepción de pérdida de control y la incertidumbre ante lo desconocido.

Muchas son las veces en las que creemos encontrar una situación vital y estado con el que nos encariñamos, y con el que pretendemos identificarnos eternamente. Como estatuas, caemos en creer que por fin hemos llegado a una meta o estado ideal.

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La naturaleza y la vida es fluida en lo aparente; este hecho va haciendo que lo eterno en nosotros pueda evolucionar, crecer, ascender… Pareciera que estamos en esta vida para aprender continuamente y nutrirnos de las experiencias personales y con otras personas, en la gran tarea de aprender a amar.

El cambio -aunque muchas veces necesario y fructífero- suele aterrar. Hecha abajo nuestras defensas, nuestras comodidades y autoengaños o creencias limitantes; para permitirnos descubrir y experimentar nuevas posibilidades creativas.

El cambio en tu vida:

¿Has pasado por una situación de cambio hace poco o estás pasando por ella? ¿Cómo te hace sentir? ¿Qué partes de ti dormidas necesitan reactivarse para poder fluir con ese cambio? ¿Cómo has vivido otros cambios en tu vida, y qué recursos o capacidades sabes que te fueron útiles?

Como una charca, el agua que no sigue un curso dinámico hacia el mar, se estanca. Aunque podamos pasar por etapas estables y tranquilas, algo de movimiento en nuestras vidas puede favorecer la actualización de nosotros mismos para nuestra madurez personal y despertar.

¿Qué aspectos valoras de tu vida? ¿Qué cosas quieres esforzarte en mantener y reconstruir? ¿Qué cosas has idealizado y ya no encajan contigo o con tu momento vital? ¿Qué te llevas de la etapa que está cerrándose y abriéndose a una nueva en tu vida?

La comodidad y la ley del mínimo esfuerzo a la larga nos llevan a la desconexión de nosotros mismos, es importante ver los cambios como oportunidades de abrirnos a la vida y de reinventarnos nosotros mismos y a nuestras relaciones.

El cambio como oportunidad:

Mientras vamos avanzando en nuestro camino, nuestras necesidades, prioridades y puntos de vista se van transformando; y con ello nuestra vida va tomando una forma creativa y nueva.

Ya sea un cambio de trabajo, de estado de salud, de relaciones familiares o sociales, cualquier cambio es una invitación a aprender o crecer, si decides dialogar y fluir con dicho cambio.

Las resistencias, aunque totalmente normales, si se vuelven estrictas tan solo se convertirán en frenos y miedos irreales -un aferramiento a un pasado que ya no es.

Pudiendo abrirte al cambio, cuidando de ti y de tu paz interior te va a permitir avanzar en tu vida hacia nuevos retos y realidades que no imaginabas ni esperabas. La vida sigue un curso y en tu interior hay una parte sabia que si permites que se exprese puede orientarte y reconectar con tu fuerza o voz interior.

El miedo como aviso de transformación:

He escuchado bastante la siguiente frase que nos puede ayudar a entender el miedo al cambio: “Y cuando la oruga sintió morir, tan sólo se estaba convirtiendo en mariposa”. Esta es una bella metáfora sobre el proceso de autoconocimiento y de desarrollo personal. Nos habla de como la muerte en vida -“metafóricamente” muerte a lo que creíamos ser- nos conduce al encuentro con la profundidad y esencia que somos.

Por lo tanto, son necesarios ciclos de transformación, de muerte-renacimiento y de cambios incómodos muchas veces; para poder ir descubriendo nuestros recursos y pariendo nuestra potencia interior. En la propia naturaleza podemos ver estas enseñanzas, de como la semilla necesita ir creciendo nutriéndose y pasando por procesos de transformación hasta florecer. Y como a lo largo de un año se pasan por ciclos estacionarios que permiten un crecimiento cíclico.

De este mismo modo nuestra vida va invitándonos a reciclarnos y a ir activando en nosotros nuevos mecanismos de adaptación al medio y de florecimiento de nuestros recursos internos. Nuestra verdadera fuerza e inteligencia creativa necesita la estimulación del cambio para necesitar expresarse y ponerse en marcha.

Los cambios como procesos de revalorización:

También es importante tener en cuenta que a veces los cambios son de nuestra percepción y revalorización internos. Podemos vivir una misma situación y contexto externo, pero nosotros ir madurando y percibiendo diferentes matices de esta realidad. Este hecho nos invita a poder crecer en una estructura y dinámica estable. Ya que nosotros podemos ir responsabilizándonos de favorecer el cambio, madurez y escucha creativa interna.

Si te conectas y fluyes con el ritmo vital, tu vida se llena de armonía, sobre todo por el hecho de que tu mirada se limpia para ver lo profundo y sutil. El soplo de vida, el amor que lo sostiene todo, encontrando sentido y permanencia en lo inmanente. En el ojo del huracán hay calma, a su vez en lo más profundo de ti puedes conectarte con la totalidad y la calma. Una serenidad que nos trasciende, nos lleva más allá de nosotros mismos y nos conecta al amor divino.