Para qué sirven las emociones: BRÚJULA interior

Como los piratas en busca del tesoro en la isla, ansiamos encontrar nuestro tesoro escondido, para trascender y descansar en el encuentro con lo divino interno.

En el mapa del tesoro, vamos pasando por pruebas, e incluso el mapa de otros puede no servirnos y ser erróneo.

Sólo nosotros escuchando nuestra intuición y pasando las pruebas podemos sumergirnos y escarbar para cuando sea su momento encontremos nuestro tesoro interior. La dicha y el punto de no-retorno.

El encuentro con el amor, la trascendencia y lo divino que nos transformará la vida y la tornará valiosa en lo sencillo/cotidiano.

Las emociones suelen vivirse al comienzo del viaje como extrañas e intrusas, como mareas ajenas que nos conducen al caos y sin-sentido, o frente a las que debemos defendernos o a las que debemos temer.

Realmente, aprendiendo a convivir con ellas y a nadar, reconociéndolas integrándolas, es como pueden transformarnos y traernos enseñanzas.

Cada emoción te conecta con una información y una energía que necesitas reconocer en ti para adaptarte al entorno, ver qué necesitas y desarrollar recursos.

Sólo reconociendo cada una de las emociones, es como puedes energetizarte para trasnformar esa energía en acción justa y equilibrada en cada momento y circunstancia.

Si negamos y luchamos con las emociones es cuando se apoderan de nosotros, nos descontrolan y generan sufrimiento interno o externo.

Como un baile en pareja, al escuchar a las emociones y respetarlas puedes bailar fluido, si no irás pisando a tus emociones y a ti mismo, sin poder danzar con tu vida.

Tu mundo emocional

¿Cuáles son las emociones que más te permites? ¿Con cuáles tienes algún bloqueo?

Probablemente, aquella con la que tienes bloqueo guarda la llave de la energía que necesitas integrar en tu vida para estar más equilibrado interna y externamente.

Me gusta trabajar con mis clientes con la arteterapia, enseñándoles y trayendo a sesión una amplia gama de tonos y colores.

Haciendo el paralelismo con el variado y rico mundo emocional.

Suelo preguntarles y proponerles, que escuchando sus cuerpos y tomando unas respiraciones profundas, observando los colores…se permitan identificar sin racionalizar desde la inmediatez qué emociones les evocan cada color o tono, qué emoción asocian a cada color.

Esto les permite de forma libre y autónoma ver su relación con los colores y las emociones, y ponerles una forma una energía y una visualización concreta.

Esto hace más fácil luego el trabajo de identificación y visualización intencional. Es como un volver a relacionarnos y descubrir nuestros matices y mundo emocional, para ampliar nuestra capacidad de diferenciar pequeños grados y tonos. Como un entrenamiento en reconocer, para luego identificar.

También hacemos dibujos proyectivos en este caso libres, de escuchar una música que evoca ciertas emociones a interpretar por él, con la siguiente consigna de centrándose en su cuerpo y respiración pintar de forma espontánea y abstracta algo instintivamente, lo que han experimentado.

Esta es una forma de trabajar la aceptación y reconocimiento de emociones.

Otro ejercicio es el trabajo con focusing, utilizando el cuerpo como instrumento y canal de reconocimiento de emociones, pudiendo reconocer-dar lugar-y transformar o permitir liberarse.

Todas estas dinámicas son ejemplos de vías de volver a relacionarnos y reconocer cada uno de los matices de las emociones, teniendo al cuerpo en este caso como puente.

Todo lo que no reconocemos se queda encallado en el cuerpo.

Pudiendo conducir a somatizaciones y problemas físicos derivados de ello.

Lo no reconocido y no expresado, busca otro modo de tomar forma, en este caso afectando al cuerpo físico. Cuerpo-mente están completamente relacionados de una forma sorprendente.

De ahí que el cuidado emocional es un buen pilar para prevenir y sobrellevar los desequilibrios en nuestra salud física.

Libertad y emociones

Es importante saber que las emociones no se pueden gobernar, imponer o manipular.

Por mucho que nos empeñemos en que: un estilo de vida, pareja o situación encaje con nosotros…nuestra parte sagrada-sabia buscará la forma de hacernos saber por donde tirar a través de nuestro mundo emocional.

Muchos ataques de ansiedad, depresiones y angustias son el grito del alma por ser escuchada.

Muchas veces a modo termómetro las emociones suelen orientarnos hacia las respuestas de: qué encaja, qué necesitamos y cómo estamos en mayor armonía con nosotros, los demás y el mundo.

No existen emociones negativas, el dolor nos informa de una situación en la que requerimos un cambio o en la que está sucediendo una transformación interna o externa.

Tratarnos con amor y compasión a nosotros y a los demás, nos facilita el transitar por estas estaciones más invernales.

Después de una larga noche, sucede el amanecer, de ese mismo modo las emociones suelen ser cíclicas, y si nos permitimos la fluidez con ellas podemos conseguir la armonía, el equilibrio y la paz.

La paz sería la amistad y reconocimiento de todas las estaciones y emociones, el poder reconocer que somos todo y también algo más allá.

Que lo que verdaderamente somos está más allá de experiencias temporales las cuáles sin embargo nos llevan al aprendizaje y madurez personal.

El ave fénix que resurge de las cenizas.

La presencia eterna que descubrimos tras los ciclos emocionales, aprendiendo a fluir y nadar en estas mareas, pudiendo ver más allá.

Abriéndonos a las enseñanzas, y energías de cada emoción, para transitar el camino en busca del tesoro interior que las trasciende: la paz, la dicha y el encuentro de la divinidad-amor que todos profundamente somos.

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