Cómo saber lo que quiero en la vida?

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Mi sentido en la vida:

Nacemos conectados con ese estado natural de fluir y de ser.

Poco a poco nos vamos adaptando a lo que la sociedad espera, a la tendencia normal o al menos tendemos nosotros mismos a cuestionarnos continuamente.

Eso de ser el único animal con capacidad de pensar sobre sí mismo y de abstraerse: nos permite crear, ser más libres y cuestionarnos para decidir según nuestra ética… Pero a la vez, suele conducirnos a la evasión y desconexión del ahora, de la presencia, del fluir y del ser en armonía. Perdiéndonos en los deberías, quizás y en los posibles planes mentales o construcciones ficticias, que no se adaptan a la hora de disfrutar más de nuestras vidas.

De ahí el surgimiento de la oleada de cursos de moda sobre: mindfulness, conectar contigo mismo, escucharte, sanar a tu niño herido y descubrir tus partes creativas.

Mi orientación en la vida:

Sobre esta circunstancia de desconexión de nuestro ser, influye el hecho de las deficiencias en la educación integral. La educación solía estar compartimentada en asignaturas que trabajaban de forma disociada diferentes cualidades, dando menos importancia a unas que a otras.

Las asignaturas de música, pintura o deporte se consideraban poco importantes. Y las matemáticas, parecía que fuesen lo más significativo y la prueba fundamental de tu capacidad de ser inteligente o no.

Lo mismo pasaba con la física desde un paradigma reduccionista, estas asignaturas resultaban ser las más significativas.

Cuando en realidad, como bien presentan actualmente las escuelas y sistemas más emergentes, nuestra forma de aprender y nuestras habilidades trabajan en red. Es muy importante por ello que aprendamos de forma integrada, a la vez que de forma NO autoritaria.

Pudiendo el alumno y la persona ir también creando su temario según sus intereses y foco personal. Pudiendo desde pequeños ir desarrollando y reforzando nuestra capacidad de indagación y autoestudio.

Mi propósito en la vida:

Muchas personas que no se adaptaban a la educación tradicional creen no tener capacidades.  Muchos por otro lado que ¨sobrevivieron¨ a ella, no han trabajado ni despertado muchas de sus potencialidades y cualidades.

De ahí muchas veces esa sensación de vacío, de ahogo y de que les falta algo; no sintiéndose satisfechos con sus vidas.

Estos sentimientos no son negativos, nos informan de nuestra necesidad de cuidarnos y reorientarnos.

Es como cuando sentimos sed, gracias a esa sensación podemos disponernos a buscar agua y beber.

Nuestro derecho es reconocernos, nuestra responsabilidad liderarnos.

Autenticidad en la vida:

Aquí tendría sentido cuestionarnos, poniéndonos algo filosóficos:

¿qué haríamos o qué tomaría más importancia en nuestra vida si supiéramos que va a terminarse en 10 años… en 6… en 3… o incluso en 6 meses?

Nuestras respuestas pueden sorprendernos y ayudarnos a reorientarnos.

También el reconectar con tu niño y parte genuina, haciendo un trabajo de traer a tu presente a tu niño. Escucharlo, traer sus fortalezas y aprender a escuchar/cuidar aquellas necesidades y potencialidades no tenidas en cuenta. Para aquí y ahora… darte lugar, atenderte y aprender a amarte. Para poder ser más feliz y aportar a los demás sin exigencias.

Primero reparar tu relación de libertad y auto-amor, para desde esa fluidez y paz poder inspirar/reconocer también a los otros. Desde una mirada de aceptación de sus dolores, humanidad y parte genuina, que todos llevamos dentro.

Mi misión de vida:

¿Qué te inspira, qué te hace olvidar el tiempo y sentirte que fluyes… cómo puedes integrarlo con tu presente?

¿Quién te inspira… qué dice de ti y de tus potencialidades y valores?

¿Cómo puedes aportar a tu círculo cercano y fuera de él?

¿Cómo puedes aprovechar tu vida y servir a los demás?

Ahí reside el o los propósitos. Y su forma puede ir variando según nuestra etapa vital.

No se trata tanto de saber, sino de descubrir y permitir.

De parirte a ti mismo.