Qué es la autoestima?

Vivimos en un momento histórico en el que se imponen supuestamente los valores del renacentismo: el antropocentrismo y el cientificismo. En este caso en declive. Del antropocentrismo hemos pasado a ser entendidos como meras marionetas para el consumo. Y a su vez las democracias parecen estar en crisis por la propaganda y manipulación de la información. Todo esto nos conduce a una sociedad de masas, que ni siquiera sabe que lo es y encima dice sentirse libre -a modo autoengaño.

Por si esto fuese poco, encima se venden mil y una cosas para sentirnos más guapos y más importantes. Pretendiendo hacernos creer que podemos ser ideales y eternamente jóvenes. La autoestima, por lo tanto, en este contexto, suele estar malentendida.

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Suele asociarse a: la reputación, el éxito social o lo mejor/peor que parezca nuestro personaje. En una carrera sin fin. Un vacío de insatisfacción por ser alguien que no somos, o al menos aparentarlo.

La verdadera autoestima reside en reconocer nuestra dignidad como seres humanos. Nuestro derecho a sentir y padecer. Nuestro derecho a ser de carne y hueso, frágiles y con eternas preguntas en este universo y planeta tierra del que formamos parte.

Únicamente reconociendo nuestra imperfección podemos conectar con nuestra dignidad como seres vivos, seres sintientes. Para desde ahí poder sentir gratitud por nuestra vida y procurar compartirla para el mayor bien -desde nuestras limitaciones.

La autoestima como reto:

Autoestima por lo tanto, es ir a lo profundo: atravesando la oscuridad y lo que creemos o creíamos, o nos dijeron que éramos. Pudiendo descubrir en el vacío de la existencia, el latido, el palpitar y la presencia amorosa que somos en lo más profundo. Para de este modo poder renacer en vida desde la humildad -irradiando- y pudiendo reconocer en el resto de seres, esa misma dignidad y anhelo de paz.

“Ama a tu prójimo, como a ti mismo”.

Mateo 22:39

La estima te necesita a ti en lo micro. De ahí el sentido de “auto”, aunque va más allá de ti. Sólo en lo más profundo de nosotros mismos -y a veces, a través de una fuerte crisis vital- podemos profundizar y reconectar con la fuente interna. El soplo de vida, la música y armonía que nos interconecta; lo que hace que todo gire: los astros, el sol, la luna y cada una de nuestras respiraciones. La armonía vital, el amor que nos habita y nos trasciende. De eso se trata la estima, y también requiere que la actives y reconozcas en ti mismo.

La autoestima y sus trampas:

En la educación desde la infancia, se invita a prepararnos para: la lucha, la competición, la rivalidad; aspirando a tener x nota y asociarla a nuestra valía personal. La realidad es que en lo que respecta a la dignidad humana todos somos semejantes. Y en lo referido a nuestras capacidades y talentos, no son comparables entre unos y otros.

Cada ser humano es único e irrepetible como su huella digital. Una creación que se convierte en un regalo al mundo. Es nuestra tarea facilitar los medios en la sociedad para que las personas puedan entregar lo que les ha sido dado. La creatividad y la participación pro-activa en la educación es una gran tarea pendiente para el beneficio y la calidad de vida de todos; así como para la posibilidad de la vida en la tierra y la convivencia global.

Trabajando tu auto-estima:

¿Y tú…? ¿Qué talentos ocultos puedes reconocer y cuidar? ¿Qué cosas valoras de ti que son de utilidad para tus relaciones y las vidas de otros? ¿Cómo cuidas y reconoces tu dignidad y auto-amor? Tu vida no es un átomo aislado, lo que te das lo das; si es desde un lugar de armonía, todos ganamos.

No hay mayor regalo para tus seres queridos que procurar tu felicidad-paz. Fluyendo y facilitándola te conviertes en esperanza, te conviertes en luz, te conviertes en inspiración y nutrición para otros. La verdadera auto-estima lleva a la humildad y a la estima de otros, la verdadera paz-felicidad lleva a la consideración y entrega a otros.

Párate, dedícate un tiempo a repasar tu vida, sus enseñanzas, sus pruebas, tus emociones, dándote cuenta de que tan sólo eres un ser humano que va aprendiendo mientras vive. Reconoce tu vulnerabilidad como ser imperfecto, para poder desde la mejor intención comprometerte a dar lo mejor de ti, para trabajar en tu auto-amor y favorecer de ese modo la armonía en tu vida y en tus relaciones.

Si consigues amarte reconociendo tu imperfección y vulnerabilidad, te será más fácil amar a otros. Reconocer que todos somos aprendices y estamos inter-conectados. Sólo desde el interior se puede generar un espacio de libertad y de cambio, sólo desde el cultivo del amor en ti mismo y en otros podemos despertar del disfraz. Finalmente, todos somos seres sintientes buscando dicha aceptación y reconocimiento, para sentirnos liberados y en paz en esta vida mundana- el amor es el oasis en el desierto y te necesita a ti como antorcha que lleva y cuida el fuego, la chispa divina.