¿Qué se esconde detrás del enfado? escúchate!

Son muchas las impresiones y reacciones frente al enfado.

A algunos nos puede incomodar, hacer reír, dar miedo, o generar frialdad.

A otros, puede relajarles el hecho de enfadarse, ya que pueden usarlo para expresarse con mayor libertad y soltar sus pensamientos sin censuras.

Por otro lado, el enfado puede usarse para imponer poder sobre otro, o para esconderse en una imagen falsa de seguridad por generar miedo.

Hay muchas formas de vivirlo.

Y, más que juzgarlo, nuestro objetivo en este texto será entender su utilidad.

Entendiendo cómo puede beneficiarnos si lo reconocemos y usamos de forma equilibrada.

Intro enfado:

Existen muchas formas de expresar el enfado y de convivir con él.

¿Cuál es tu forma de sentirlo y de expresarlo?

Sin duda, el enfado es necesario ya que existe para darnos información de cuando algo nos daña o nos desagrada.

Por lo tanto, el enfado es una oportunidad de reaccionar y cambiar una situación concreta.

Identificando el enfado:

Hay muchas formas de convivir y relacionarnos con el enfado.

En los extremos estaría el reprimirlo o el dejarnos poseer por él. Entre medias, estarían posturas más equilibradas.

Como por ejemplo, expresar nuestro enfado desde un espacio de: darnos permiso, respetando a su vez el espacio del otro -sin llegar a niveles de enfado que nos conduzcan a sobrepasarnos y a poder dañarnos a nosotros mismos o a poner en peligro nuestra relación con el otro.

En este sentido, la práctica de meditación y mindfullness, ayuda muchísimo.

Favoreciendo el poder identificar la emoción de enfado sin juicio y desde la neutralidad. Para desde esa información y desde cierta ecuanimidad poder usarla en beneficio propio y del cuidado de las otras personas.

En este caso, el reconocimiento de las emociones es fundamental, sería el primer paso.

Permitirnos sentir nuestras emociones sin juicio, dándonos cuenta de cómo NO somos nuestras emociones ya que estas son fluidas. Pero como sí tenemos derecho a sentirlas y experimentarlas, para nuestro beneficio y la mejora de la calidad de nuestras relaciones.

Si aprendemos a convivir con el enfado, y a comunicar aquello que no nos gusta y nos molesta, podremos tener relaciones más equilibradas y sanas. Pudiendo servir el enfado balanceado, para cuidar incluso la relación.

El enfado en el día a día:

Hay personas que tienden a enfadarse con facilidad, y otras que tienden a reprimirlo.

Muchas veces esto depende de qué ideas o experiencias tienen ellas referente al enfado.

Normalmente según las personas más cercanas a ti o que sean tus referentes y sus formas de enfadarse, así será tu vivencia del mismo.

Es importante que tomes consciencia del impacto de la forma de enfadarse de tus referentes, para que puedas reaprender tu forma de enfadarte sin este condicionamiento. Pudiendo decidir libremente y conscientemente cómo enfadarte, no de forma automática como has visto o aprendido de otros.

Este decidir cómo enfadarte, se consigue a través de un proceso de psicoterapia, en el que puedes elaborar tus experiencias más cercanas con el enfado, para desde ahí desprogramarte de dichos patrones viendo con más amplitud. Para así, poder decidir qué impacto quieres tener en ti mismo y en tus relaciones, decidiendo por ejemplo cómo integrar y relacionarte con el enfado de una forma propia y creativa.

Educación sobre enfado:

¿Qué ideas tienes sobre el enfado?

¿Cómo vives el enfado en otros y en ti mismo?

Es importante saber que el enfado -como cualquier otra emoción- no es en sí bueno ni malo.

Simplemente, el enfado, nos informa sobre nuestro estado y necesidades en ese momento dado.

Cuando nos enfadamos, solemos necesitar: protegernos, poner límites o transformar una situación.

El enfado nos recarga para poder reaccionar y realizar dicho movimiento.

Máscara de enfado:

Cuando hemos aprendido a reprimir o no reconocer alguna emoción en particular, solemos usar otra que nos es más cómoda para enmascararla.

El enfado muchas veces suele enmascarar tristeza y dolor.

Descontrol en el enfado:

El descontrol en el enfado se da cuando nos lleva a vomitar sin control, diciendo cosas exageradas y llevando al interlocutor al límite. Conduciendo a la falta de respeto del otro y de nosotros mismos.

Es importante, para poder digerir y manejar con mayor soltura el enfado, aprender a vivirlo con naturalidad. Pudiendo reconocerlo y sostenerlo como un estado natural y propio en nosotros.

Aprender a sentirnos cómodos con el enfado, sabiendo que es temporal y nuestro derecho experimentarlo -nos conduce a poder sostenerlo y manejarlo de una forma más responsable.

Es indispensable, hacer algo con él y no esperar a que el vaso se rebose.

El querer mirar para otro lado y esperar al estallido, es lo que suele conducirnos a convivir con el enfado de una forma destructiva.

Como un termómetro es importante ir identificando lo antes posible las señales de alerta y de incomodidad, antes de conducirnos a un estado de sobrepasarnos.

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