Cómo saber si tengo depresión?

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Qué es la depresión:

Desde una perspectiva humanista, la depresión se entiende en la mayor parte de los casos, como una estación de paso y de potencial crecimiento personal.

Por lo tanto, la depresión como cualquier crisis, se entiende como una oportunidad de indagar en nosotros mismos y redirigir nuestras vidas. Entendiendo, que se trata de un mecanismo de protección del organismo para hacernos parar y reaccionar, ante situaciones o vivencias que nos dañan, perjudican o que no nos satisfacen.

Por lo tanto, los estados depresivos, en sí mismos no son ¨malos¨o perjudiciales, si se sabe cómo relacionarse con ellos y entenderlos de una forma responsable y constructiva.

Cómo saber si estás en depresión:

La cronificación de la depresión suele venir por mecanismos que ponemos en marcha frente a sus síntomas: resistirnos, intentar evadirnos, intentar camuflar emociones tapándolas con conductas o estilos que nos alejan de nosotros mismos.

O, cayendo en la indefensión, por interiorizar la idea de ¨no puedo hacer nada frente a lo que vivo¨ y pensamientos catastróficos como ¨nunca nada me va a hacer disfrutar¨, ¨nada de esto tiene sentido¨, etc.

Algo muy importante al hilo de esto, es como el resistirnos a algo genera que ese algo aumente. Si queremos evitar la tristeza y todo aquello asociado a la depresión, esto genera paradójicamente que esta busque muchas formas de expresarse directa o indirectamente: adicciones, ataques de ansiedad, conductas obsesivas, insomnio, desórdenes alimenticios…para reequilibrar artificialmente y de formas indirectas esa energía o impulso, tomando esas otras formas.

Qué hacer en caso de depresión:

Si conectamos con la fuerza para crecer con esa experiencia, analizando qué podemos aprender de nosotros mismos y de la vida a través de esa experiencia, podemos no caer en dicha cronificación.

Así que, siempre cómo nos relacionemos con un estado, genera que este pueda sernos de utilidad o que se convierta en algo dañino para nosotros.

Los problemas, pueden venir cuando nos identificamos con ella y nos enredamos en ella. Pero la depresión en sí misma y sus componentes emocionales y cognitivos, son muchas veces necesarios e útiles.

La naturaleza nos proveé de todo lo necesario para nuestra vida y nada es azaroso.

De esa misma manera, todos los estados emocionales y psicológicos guardan enseñanzas, oportunidades y están al servicio de nuestra evolución.

Tratamiento depresión:

El camino que propongo es reconocer, integrar y honrar: nuestra tristeza, impotencia y frustración, cuando sea que aparezca, mirándola de frente, abriéndonos a aquello que nos trae. Reconocer los estados depresivos y todo lo asociado a ello, como señales de necesitar parar, escucharnos, atendernos y crecer con ese proceso.

Me gusta utilizar la metáfora de la cueva:

Los estados emocionales y psicológicos asociados a la depresión, resultan en un movimiento de ir hacia un estado de reposo, reflexión y autoindagación… Para replantearnos, evolucionar, cambiar, aprender…y salir luego fortalecidos o con más sabiduría.

Dicho movimiento, podríamos entenderlo como la tendencia natural, a ir hacia una cueva de retirada, de soledad, de incubación.

Normalmente, toda cueva tiene una entrada de luz y una salida.

El problema puede surgir si nos empeñamos en quedarnos en la cueva y encerrarnos allí, tapando la salida y enredándonos en ese proceso, o cuando esto simplemente se da por circunstancias externas, que la salida resulta inaccesible o compleja.

Allí sí que se puede recurrir a ayuda para darnos cuenta de dónde estamos, cómo hemos llegado hasta allí y poder construir vías de salir e ir integrando de forma constructiva la experiencia.

Pero la tristeza y los estados depresivos en sí mismos, se tratan de un movimiento natural; para parar, crecer y cuidarnos.

El estar mal y el sentirnos abatidos… nos llena de impulso para indagar y aprender; por lo tanto no se trata de algo negativo en sí mismo. Sí que se requiere activar nuestro juicio crítico y disponer de esfuerzo para enfrentarnos a ese proceso, que se puede convertir en el parto de algo nuevo. Todo parto implica dolor.